Ciudad de México,
Axel Olivares
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Después de meses agobiantes para la economía mundial a causa de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el reciente acuerdo entre Washington y Teherán para poner fin a las hostilidades le ha dado un respiro a los mercados.
La economía global ha atravesado un duro periodo a raíz del cierre de las rutas marítimas, el petróleo más caro, la dificultad para transportar energía y fertilizantes y los bancos centrales condicionados por el rebote inflacionario. Con el bloqueo del estrecho de Ormuz, el precio del petróleo alcanzó niveles críticos, lo que repercutió en barcos, aviones y automóviles.
Pero cuando Trump anunció que Estados Unidos e Irán habían logrado alcanzar un acuerdo, el alivio se hizo sentir en las bolsas de todo el mundo y en el valor del crudo. Sin embargo, varios analistas aseguran que el fin de la guerra no borrará los efectos que provocó, al menos no en el corto plazo.
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Donald Trump celebró el acuerdo y la reapertura del estrecho de Ormuz instando a los barcos para que vuelvan a circular por la via marítima. "¡Que fluya el petróleo!", afirmó en Truth Social. Además aseguró que: "Los barcos están comenzando a moverse".
La realidad es que los buques mercantes no están apurados en atravesar el estrecho nuevamente. Datos de seguimiento marítimo del 15 de junio revisados por BBC Verify indican niveles bajos de tráfico, con apenas dos embarcaciones con rastreadores activos saliendo desde el domingo 14 de junio. Cientos de barcos siguen varados en el Golfo Pérsico ante los riesgos por minas y drones.
Expertos en seguridad marítima advierten que se necesitarán entre unas semanas y seis meses para limpiar las minas navales del agua antes de que el tráfico sea seguro. Por su parte, las empresas de transporte esperarán semanas para verificar que la tregua sea real antes de renegociar los costosos seguros de guerra exigidos para navegar la zona.
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A pesar de la cautela de las navieras, la normalidad energética dependerá de algo más que abrir una ruta. Si bien el Brent cayó por debajo de la barrera de los 80 dólares, luego de haber llegado a más de 120 dólares en los momentos más álgidos de la guerra, los precios del petróleo se estabilizan un 11% por encima de los niveles previos a la guerra debido a los severos daños en la infraestructura del Golfo.
Durante el conflicto, los ataques con misiles y drones dañaron severamente más de 30 instalaciones energéticas clave en el Golfo, incluyendo refinerías, plantas petroquímicas y complejos de gas licuado. Reparar los complejos destruidos tomará meses e incluso hasta dos años, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Esto mantiene millones de barriles diarios fuera del mercado global de forma prolongada.
Por otro lado, existe otro factor que puede hacer remontar nuevamente los precios. Para amortiguar la escasez durante la guerra, potencias como China y economías occidentales vaciaron a niveles críticos sus inventarios estratégicos de petróleo.
Ahora que hay un presunto camino hacia la paz, todos los países saldrán masivamente a comprar crudo para reconstruir sus reservas de emergencia. Esta demanda artificial gigantesca de golpe mantendrá la presión al alza sobre los precios, impidiendo que caigan a los niveles baratos que veíamos antes del inicio de las hostilidades.
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El repunte inflacionario inicial obligó a bancos centrales, como el Banco Central Europeo (BCE), a subir sus tasas. Aunque la estabilización de precios podría frenar nuevos aumentos, las tasas de interés se mantendrán elevadas por más tiempo del previsto originalmente, lo que encarece el crédito global.
Al mismo tiempo, el Banco Mundial recortó la previsión de crecimiento global para 2026 a un 2.5%, la tasa más baja desde la pandemia, debido al lastre que dejó el conflicto. En la práctica, esto se traduce en menos oportunidades, menos empleo y mayor presión fiscal para los ciudadanos.
En conclusión, un acuerdo entre Estados Unidos e Irán representa un gran paso para restablecer la paz en Medio Oriente y reimpulsar la economía mundial. Sin embargo, la falta de certidumbres por la prolongación del conflicto hizo que el mundo comenzara a prepararse para una guerra extensa. Ahora, si el acuerdo prospera, los mercados deberán prepararse para los efectos del periodo postbélico.