WeWork, la crónica de un desplome anunciado

 23-10-2019
Juan Antonio Luengas

 

   

 

Nada en los negocios es casualidad, WeWork no escuchó las señales que vislumbraban su desplome y dicha maniobra costó la pérdida de casi 40 mil millones de dólares de valor de la startup en mercado. El golpe final lo dio Softbank, cuando al inyectar 5 mil millones de dólares para levantar la compañía, se quedó a cargo del control del negocio y discretamente quitó del juego a su fundador.

En un comunicado, Masayoshi Son, presidente de Softbank, minimizó la naturaleza del rescate y dijo, no era inusual que los disruptores tecnológicos como WeWork experimenten desafíos de crecimiento.

WeWork planea recortar hasta 4 mil plazas laborales mientras que su fundador Adam Neuman, sumará a sus cuentas personales 1,700 millones de dólares para mantenerse fuera del Consejo de dirección de la compañía creadora de espacios de coworking.

El proyecto de arrendamiento de espacios laborales arrancó en 2010 para pisar fuerte en un espacio virgen del mundo de los negocios. Si bien existían empresas competidoras a nivel global como Regus, muy pronto la firma fundada por Neuman dio un golpe certero al satisfacer una nueva demanda del mercado.

México recibió a WeWork en 2016 en donde se posicionó con más de 6 mil 500 metros cuadrados de oficinas dispuestas en diversos puntos de la Ciudad de México como Paseo de la Reforma. Con acelerada velocidad logró colocarse en el gusto de los productores laborales y placer entre los empleados.

La hoy reconvertida The We Company pisó y dejó huella en menos de una década en América, Europa y Asia, sin embargo el gran fracaso de Neuman se observó al retrasar la salida a bolsa de la compañía en Estados Unidos, hecho que no logró ver la luz consecuencia de problemas estructurales de la compañía y la fuerte crítica de inversionistas por sus pérdidas millonarias. Tan solo en 2018, sufrió pérdidas por 1930 millones de dólares.

Uno de los primeros desbalances fue la falta de decisiones y definiciones en la visión de su proyecto de negocios. Según The Verge, muchos de los inmuebles alquilados por WeWork eran propiedad del mismo Neuman, hecho que pretendía ingresar mayor ganancia a las arcas de su fundador.

Otra más de las estrategias descontroladas de Neuman fue la salida a la luz de los préstamos obtenidos de la misma The We Company, el nuevo nombre de mercado de la lacerada WeWork en 2019.

Finalmente The Wall Street Journal hizo público un gusto de Neuman y su esposa por glamurosos excesos que culminaron por afectar con fuerza a la compañía que, hasta no hace mucho, se mostraba sólida y con buen augurio en el mercado.

Como un buen tiburón de los negocios, Neuman, fundador de WeWork, regresará con nuevas ideas y proyectos futuros, la verdadera incertidumbre queda en juego para los miles de trabajadores de la asociación, sobre todo los de menor rango en el organigrama, como los de servicio de limpieza, quienes en el mejor de los escenarios serán remitidos a una empresa de subcontratación.

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