
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Problemas de ansiedad, depresión y conductas de riesgo comenzaron a detectarse en edades más tempranas en el Estado de México, lo que llevó a escuelas a activar protocolos de contención y prevención con apoyo institucional. La estrategia incluye la aplicación de primeros auxilios psicológicos y la canalización de casos a servicios especializados.
En el Estado de México, durante los últimos años, autoridades educativas y de salud identificaron un incremento en la detección de trastornos emocionales en menores de nivel básico. Este fenómeno evidenció que la salud mental infantil dejó de concentrarse únicamente en adolescentes y ahora se presenta desde la infancia, lo que obliga a intervenir de forma anticipada.
El director del Instituto Mexiquense de Salud Mental y Adicciones (IMSAMA), José Raúl Naveda López-Padilla, señaló que la entidad refleja una tendencia nacional donde predominan ansiedad y depresión, junto con consumo de sustancias. Indicó que el cambio principal radica en la edad de aparición. "La importancia de la salud mental en niñas y niños no se tenía en el imaginario. Hoy sabemos que requiere una formación especializada y que hay muy pocos profesionales capacitados para atenderlos, incluso a nivel mundial".
Frente a este escenario, las escuelas asumieron un papel clave como primer filtro para identificar señales de alerta. La directora general del Consejo Escolar para el Bienestar (CONEBI), Elsa Salurdes Fuerte Robles, explicó a El Sol de México que el sistema educativo detecta y canaliza los casos a instancias de salud. "Nosotros detectamos y canalizamos. Quienes atienden son las instancias de salud. Cada caso que se reporta se canaliza a su servicio correspondiente".
La estrategia contempla una red interinstitucional que involucra al IMSAMA, al Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia y a la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. Este modelo permite que los casos identificados en las aulas reciban seguimiento especializado según su nivel de complejidad.
Como parte de las acciones de contención, los planteles implementaron el programa de Primeros Auxilios Psicológicos. Esta herramienta permite brindar atención inmediata ante crisis emocionales en entornos escolares. "Buscan dar un primer acercamiento cuando hay un tema de salud mental antes de que pueda establecerse una atención más especializada en un consultorio o en un hospital".
Docentes y directivos aplican estas intervenciones tras recibir capacitación, lo que facilita actuar ante episodios de ansiedad, violencia o conductas de riesgo. El modelo responde a la imposibilidad de contar con un psicólogo en cada plantel. "En el mundo no existe un país que tenga un psicólogo por escuela. La idea es darle herramientas de contención a personas no especializadas para que sepan cómo actuar y cómo derivar".
En las aulas, maestros reportaron que varios casos tienen origen en el entorno familiar. La directora María del Rosario Rendón Domínguez indicó que algunos menores manifiestan situaciones de inseguridad o falta de atención. "Hemos tenido muchos casos de atención psicológica porque los niños refieren inseguridad, no se sienten protegidos o escuchados por sus padres".
Autoridades también señalaron que el uso de dispositivos electrónicos y redes sociales influye en la conducta infantil, al generar aislamiento y cambios en la interacción social. Entre las señales de alerta destacan el aislamiento, bajo rendimiento escolar, alteraciones en el sueño y cambios en hábitos cotidianos.
El sistema educativo mexiquense atiende a más de 4 millones de estudiantes en nivel básico, donde la detección ocurre en el aula y la atención especializada se canaliza a instituciones de salud. La estrategia busca intervenir de forma temprana para evitar que los problemas evolucionen hacia condiciones más graves.
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