
Foto: Gobierno Edomex
Establecer cerca de 1,400 plantas forestales puede concentrarse en una jornada; conseguir que sobrevivan exige regresar al terreno. Esa diferencia orientó una intervención en San Simón de Guerrero, Estado de México, donde autoridades, técnicos y habitantes dieron mantenimiento a tres hectáreas restauradas durante 2025.
Más de 300 personas participaron en los trabajos realizados en el paraje Los Burritos, perteneciente a los Bienes Comunales de San Gabriel Cuentla. La jornada reunió a personal de la Secretaría del Campo, la Protectora de Bosques del Estado de México (Probosque), el gobierno municipal y comuneros.
Las autoridades estatales reportaron una supervivencia del arbolado cercana a 90%. El resultado no se atribuyó únicamente a la reforestación, sino al seguimiento de las obras construidas para conservar el suelo, retener agua de lluvia y facilitar la recuperación de la cobertura vegetal.
El agua se conserva desde la pendiente
Las labores comprendieron la revisión y mantenimiento de terrazas, presas de morillos, geocostales, presas de llantas y protecciones de riberas. Estas obras de conservación de suelos disminuyen el desplazamiento del suelo durante las lluvias y ayudan a retener escurrimientos y sedimentos antes de que abandonen la zona intervenida.
Al permanecer más tiempo sobre el terreno, una parte del agua de lluvia puede infiltrarse y mantener humedad disponible para las plantas. La restauración hidrológico-forestal busca, por ello, atender simultáneamente la pérdida de vegetación, la erosión del suelo y la capacidad del terreno para absorber lluvia. La Comisión Nacional Forestal (Conafor) también reconoce las obras de conservación de suelos como una herramienta para frenar la erosión provocada por agua o viento.
"El agua es un recurso forestal de origen; no se puede disociar el recurso hídrico de los bosques", señaló Alejandro Sánchez Vélez, director general de Probosque. Bajo esta perspectiva, la recuperación forestal no solamente beneficia a propietarios de terrenos boscosos: también protege servicios ambientales utilizados por comunidades situadas fuera de esas áreas.
Mantenimiento comunitario frente a campañas de un día
La secretaria del Campo, María Eugenia Rojano Valdés, destacó que la participación comunitaria permite mantener las plantas después de la jornada inicial. Los habitantes conocen el terreno, detectan daños en las obras y pueden intervenir antes de que la erosión o la falta de humedad comprometan los ejemplares jóvenes.
El modelo aplicado por el gobierno mexiquense divide la restauración forestal en varias etapas: preparación del terreno, establecimiento de plantas, mantenimiento, seguimiento y evaluación. Esta secuencia busca evitar que el desempeño de una campaña se mida solamente por la cantidad de árboles plantados.
La magnitud de ese reto aumenta al observar los programas estatales. Probosque informó que al cierre de 2024 se habían intervenido 8,536 hectáreas mediante la plantación de más de 7.8 millones de árboles. Mantener esas superficies requiere trabajo posterior, coordinación con propietarios y evaluaciones que permitan conocer cuántos ejemplares permanecen vivos.
En Los Burritos, el indicador inmediato será conservar la supervivencia del arbolado reportada en las tres hectáreas y comprobar si las obras de conservación de suelos continúan captando agua de lluvia y protegiendo el terreno durante los siguientes ciclos.
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