Lunes, 06 de julio de 2026

250 años de Estados Unidos, la historia de la potencia que cambió el mundo

De 13 colonias a superpotencia: los 250 años de Estados Unidos

Ciudad de México, 04-07-2026   Axel Olivares

Crédito foto: Washington cruzando el Delaware por Emanuel Gottlieb Leutze

"Nosotros, los representantes de los Estados Unidos de América [...] declaramos solemnemente: Que estas Colonias Unidas son, y deben ser por derecho, Estados Libres e Independientes; que quedan libres de toda lealtad a la Corona Británica".

Con esas palabras, escritas en la Declaración de Independencia, comenzó la construcción de un país que con el tiempo se convertiría en la potencia más influyente del mundo. Hoy, 4 de julio, ese texto cumple 250 años.

Dos siglos y medio después, Estados Unidos acumula una historia marcada por victorias, derrotas, aciertos, errores y ambiciones que lo llevaron de ser un conjunto de colonias periféricas a la principal superpotencia global. Estas son las etapas que definieron su evolución y su relación con el resto del mundo.

Cautela exterior, expansión interna

En 1803, Estados Unidos compró el Territorio de Luisiana a Francia por 15 millones de dólares. Esta enorme transacción de tierras añadió 828.000 millas cuadradas a Estados Unidos, duplicando el tamaño del país. Fuente: Council of Foreign Relations

Estados Unidos nació con una prioridad: sobrevivir. Durante sus primeras décadas evitó involucrarse en las guerras napoleónicas y concentró sus esfuerzos en asegurar territorio, comercio y fronteras. Esa cautela no impidió la expansión. En 1803, la compra de Luisiana a Francia por 15 millones de dólares incorporó 530 millones de acres y abrió el camino hacia el oeste.

La política exterior también comenzó a tomar forma. La Doctrina Monroe, proclamada en 1823, estableció que Europa no debía recolonizar ni ampliar su influencia en América, mientras Washington prometía mantenerse al margen de los asuntos europeos.

La ilustración muestra al tío Sam como un gallo grande de pie entre varios polluelos pequeños que andan sueltos, etiquetados como "República Argentina, Guatemala, Brasil, Colombia, Chile, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Paraguay, El Salvador, Perú y Haití". Mientras que en la izquierda aparecen confinados en un "Gallinero Europeo" etiquetado como "Doctrina Monroe" con cinco gallos etiquetados como "Rusia, Inglaterra, Francia, Alemania e Italia". Fuente: Librería del Congreso de EEUU

Mientras tanto, la joven nación creó sus propios mitos para plantar el espíritu patriota. Es en ese momento cuando surge el concepto del Destino Manifiesto, utilizado para justificar la expansión continental hasta el océano Pacífico.

El punto culminante llegó tras la guerra con México. El Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado en 1848, obligó a México a ceder cerca del 55% de su territorio, incluidos espacios que hoy pertenecen a California, Nevada, Utah, Nuevo México, Arizona y Colorado. Estados Unidos dejaba de ser una república costera para convertirse en una potencia continental.

Consolidación regional

Tras la Guerra Civil, el país ya no era solo una nación en expansión. Su industria crecía, el comercio necesitaba rutas seguras y la marina comenzaba a proyectarse más allá de sus costas. La Doctrina Monroe evolucionó hacia una política más activa sobre el Caribe y América Latina.

Cromolitografía de 1898 titulada Collage de batallas en la guerra contra España, la cual representa de forma patriótica las principales acciones de la Guerra Hispano-Estadounidense. Fuente: Librería del Congreso de EEUU

Ese cambio quedó reflejado en la guerra hispano-estadounidense de 1898. La victoria obligó a España a abandonar Cuba y ceder Guam, Puerto Rico y Filipinas. Durante ese proceso, Washington también anexó Hawái, consolidando su presencia en el Caribe y el Pacífico.

Con la llegada del siglo XX, el Corolario Roosevelt amplió la Doctrina Monroe al otorgarle a Estados Unidos el papel de "policía regional", con la justificación de evitar que crisis políticas o financieras facilitaran intervenciones europeas en el hemisferio.

Las guerras mundiales rompen la distancia

Estados Unidos entró oficialmente a la Primera Guerra Mundial el 6 de abril de 1917, apartándose de su estricta política de neutralidad para unirse a las Potencias Aliadas. Fuente: World War Centennial Commission

La siguiente etapa llegó desde Europa, precisamente la región de la que Estados Unidos había intentado mantenerse alejado. En la Primera Guerra Mundial, Washington se mostraba reacio a participar, pero luego de que Reino Unido le facilitara el plan de Alemania para colaborar con México para recuperar los territorios perdidos tras la guerra, Estados Unidos no lo pensó ni un segundo más. Por otro lado, la neutralidad empezaba a ceder ante una realidad simple: el país ya era demasiado grande para mantenerse en la periferia.

Tras la victoria aliada, el presidente Woodrow Wilson presentó sus Catorce Puntos, que impulsaron la creación de la Sociedad de Naciones, el primer antecedente de las Naciones Unidas. Aunque Estados Unidos nunca ingresó al organismo, la idea de moldear el orden internacional quedó instalada en su política exterior.

Esta fotografía capta a un grupo multitudinario de soldados y personal militar estadounidense celebrando el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa y el Pacífico. La imagen fue tomada en la famosa esquina conocida como Rainbow Corner del club de la Cruz Roja Americana en París, Francia. Fuente: National Park Service

La Segunda Guerra Mundial repitió inicialmente el debate entre neutralidad e intervención, pero el ataque japonés a Pearl Harbor terminó con cualquier duda. Desde 1941, Estados Unidos se convirtió en uno de los principales protagonistas de la guerra junto al Reino Unido y la Unión Soviética.

Al finalizar el conflicto, el país emergió con una capacidad militar, industrial y financiera sin precedentes. Su seguridad dejó de depender exclusivamente del continente americano y pasó a estar vinculada al equilibrio político y económico del resto del mundo.

La Guerra Fría y el mundo bajo vigilancia

La portada del cómic anticomunista "The Red Iceberg", publicado en 1960 por Impact Publications. a ilustración muestra al Tío Sam pilotando un barco estadounidense hacia un iceberg rojo que representa al comunismo.

Desde 1945, el antiguo aliado soviético se transformó en el principal rival de Washington. Durante casi medio siglo, ambas potencias compitieron por ampliar su influencia en todos los continentes.

Estados Unidos impulsó la creación de la OTAN, su primera alianza militar permanente fuera del hemisferio occidental, y promovió instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para consolidar su influencia económica.

La llamada "Pax Americana" también estuvo acompañada por conflictos e intervenciones en Corea, Vietnam, Afganistán y distintos países de África, mientras América Latina atravesaba una sucesión de dictaduras militares respaldadas por la lógica de contener la expansión comunista. Al mismo tiempo, la amenaza nuclear marcó el ritmo de la época, con Cuba convertida en el principal foco de tensión entre ambas superpotencias.

Pese a su nombre, la Guerra Fría mantuvo al mundo bajo una tensión permanente durante décadas.

La superpotencia única y el repliegue selectivo

La caída de la Unión Soviética en 1991 dejó a Estados Unidos sin un rival comparable. Durante los años noventa ejerció un liderazgo global basado no solo en su poder militar, sino también en la promoción de instituciones y valores liberales.

Los ataques del 9/11 cambiaron la política exterior de Estados Unidos al pasar del aislamiento a la "Guerra contra el Terror". El país adoptó acciones preventivas, intervino en Medio Oriente e inició guerras prolongadas para evitar nuevas amenazas. Esto afectó las relaciones globales y la seguridad nacional.

Pero cuando se creía que se había llegado a un punto cúlmine en la armonía geopolítica, los atentados del 11 de septiembre de 2001 marcaron un nuevo giro. La "guerra contra el terrorismo" lanzada por George Bush hizo que el país rebasara sus límites constitucionales.

Pero las invasiones de Afganistán e Irak, justificadas por la lucha contra el terrorismo, terminaron generando fuertes cuestionamientos dentro y fuera del país, especialmente tras comprobarse que Irak no poseía las armas de destrucción masiva que habían servido como argumento para la invasión.

Con Barack Obama, la estrategia pasó del intervencionismo directo a un enfoque de multilateralismo, diplomacia y operaciones militares más limitadas. Si bien se respiraba paz en la nación, el ascenso de China comenzaba a hacer ruido.

Obama y Trump representaron dos modelos de política exterior opuestos que actualmente marcan las diferencias en el debate público actual en Estados Unidos. Fuente: The White House President Barack Obama

La llegada de Donald Trump no dejó pasar ese ruido y reinstaló la doctrina de "América Primero", basada en el nacionalismo económico, el proteccionismo y una política exterior más transaccional.

Tras su regreso a la Casa Blanca en 2025, esa visión se profundizó mediante una combinación de proteccionismo, intervenciones selectivas y una revisión del orden internacional construido por Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Así, la política exterior estadounidense recorrió un largo camino: primero evitó involucrarse en Europa, luego consolidó su dominio continental, se proyectó al escenario global, organizó alianzas internacionales y, finalmente, comenzó a replantearse cuánto está dispuesto a sostener fuera de sus fronteras. El país no volvió al aislamiento de sus orígenes, pero su liderazgo ya no se presenta como una misión universal sin costos internos.

Estados Unidos  Historias  Diplomacia 

Contenido relacionado

Pemex comenzaría a buscar petróleo en Cantarell con ayuda de Petrobras
Una calle en España reconoce a María Corina Machado tras el Nobel de la Paz
La inteligencia artificial entra en una etapa donde adaptarla vale más que desarrollarla
Fábricas chinas ponen en alerta a Colombia por empleo e industria cerámica

NotiPress © 2019 - 2026

Acerca de | Privacidad