
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Durante años, el "síndrome de La Habana" estuvo rodeado por interrogantes sobre sus causas, mientras investigaciones oficiales intentaban explicar los síntomas reportados por diplomáticos. Ahora, una investigación periodística incorporó otro elemento al caso: una presunta cooperación de inteligencia entre funcionarios canadienses y agentes estadounidenses destinados en Cuba.
Entre 2016 y 2018, diplomáticos canadienses habrían recopilado información mediante fuentes humanas y compartido parte de esos datos con representantes estadounidenses en La Habana. The Globe and Mail reveló estos señalamientos mediante dos fuentes anónimas.
Una fuente sostuvo que un diplomático vinculado al Programa Global de Informes de Seguridad obtenía información y ocasionalmente debía entregarla directamente a agentes estadounidenses. "En ocasiones se les podía pedir que entregaran la información directamente" a un agente de la CIA, describió una de las fuentes.
Los datos también habrían llegado al Ministerio de Exteriores canadiense, al Servicio Canadiense de Inteligencia de Seguridad y a otros integrantes de Five Eyes. Esta alianza de intercambio de inteligencia está conformada por Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.
Acceso diplomático y comunicaciones satelitales
Canadá mantenía relaciones diplomáticas con Cuba, circunstancia que proporcionaba a sus representantes posibilidades de contacto y desplazamiento diferentes de aquellas disponibles para funcionarios estadounidenses. Esa posición habría facilitado la obtención de información mediante contactos personales, aunque las fuentes no detallaron específicamente qué datos fueron entregados a Estados Unidos.
Personal canadiense también habría utilizado equipos de comunicaciones satelitales introducidos encubiertamente por Estados Unidos mediante contenedores diplomáticos hacia finales de 2016. Según las revelaciones, algunos dispositivos fueron instalados en la embajada canadiense y residencias diplomáticas para mantener comunicaciones fuera de los canales ordinarios.
Qué es el "síndrome de La Habana"
El nombre "síndrome de La Habana" identifica un conjunto de problemas de salud reportados inicialmente por diplomáticos estadounidenses y canadienses destinados en Cuba desde 2016. Entre los síntomas descritos aparecen mareos, dolores de cabeza, problemas auditivos, alteraciones cognitivas, visión borrosa y dificultades relacionadas con la memoria.
Posteriormente se notificaron episodios similares entre funcionarios y personal estadounidense destinado en otros países, pero las causas continúan sin una explicación definitiva. Canadá concluyó oficialmente en 2024 que no existían pruebas de que los síntomas fueran consecuencia de una acción maliciosa ejecutada por una potencia extranjera.
Ottawa rechaza las acusaciones
Global Affairs Canada, el Ministerio de Exteriores canadiense, negó que sus diplomáticos compartieran inteligencia con agentes estadounidenses y defendió públicamente sus actividades. También afirmó que el Programa Global de Informes de Seguridad recopila información abierta y legalmente y "no es un programa de recopilación de inteligencia".
Sin embargo, una revisión oficial canadiense determinó en 2023 que ese programa operaba dentro de una "zona claramente gris" entre determinadas actividades diplomáticas y de inteligencia. Asimismo, el organismo supervisor encontró que algunos integrantes del programa mantenían contactos con agencias extranjeras dedicadas a labores de inteligencia.
Estas revelaciones aparecen mientras diplomáticos canadienses y familiares mantienen una demanda contra Ottawa relacionada con la respuesta gubernamental ante los problemas de salud sufridos en Cuba. En 2025, Canadá utilizó una disposición de seguridad nacional para restringir la divulgación de determinados documentos vinculados con ese procedimiento judicial.
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