Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: x @Carabdechile
Una serie de incendios simultáneos desató una emergencia nacional en el sur de Chile, donde al menos 19 personas murieron y más de 50 mil fueron evacuadas en Ñuble y Biobío. Las llamas se propagaron con rapidez inusual durante el fin de semana, alimentadas por temperaturas extremas, fuertes ráfagas de viento y vegetación reseca. Esta situación obligó a declarar el Estado de Catástrofe y establecer toque de queda en varias comunas.
La emergencia comenzó el sábado 17 de enero y alcanzó su punto crítico durante la madrugada del domingo, cuando los focos se multiplicaron en zonas urbanas y rurales de ambas regiones. Comunas como Penco, Lirquén, Tomé, Quillón y Talcahuano se vieron severamente afectadas, con viviendas reducidas a escombros y miles de personas obligadas a abandonar sus hogares sin aviso previo.
"Tenemos un número hoy confirmado de 19 personas fallecidas, pero tenemos la certeza de que ese número va a aumentar", declaró el presidente Gabriel Boric, tras arribar a la ciudad de Concepción para encabezar las acciones de emergencia. A su vez, confirmó el despliegue de las Fuerzas Armadas y la habilitación de múltiples albergues temporales en las zonas más afectadas.
Según el balance del Comité Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, permanecen activos 23 focos de incendio en distintas regiones. Por el momento hay más de 25 mil hectáreas calcinadas y una cifra de damnificados que podría superar los 1.500. La Corporación Nacional Forestal (CONAF) reportó condiciones "muy difíciles" para controlar el avance del fuego debido a las altas temperaturas previstas, que superan los 36 grados en la zona.
Pese a que el presidente electo José Antonio Kast asumirá el cargo el 11 de marzo de 2026, el gobierno saliente confirmó el trabajo en conjunto con su equipo para garantizar continuidad en la gestión de la crisis. "Estamos enfrentando un cuadro complejo", advirtió el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, quien detalló que más de 3.700 bomberos participan en las tareas de combate.
Ante la magnitud de la catástrofe, Estados Unidos, liderado por Donald Trump, confirmó el respaldo logístico y humanitario solicitado por las autoridades chilenas. El embajador estadounidense en Santiago, Brandon Judd, comunicó que su país acompaña a Chile "con acciones concretas para proteger las comunidades, vidas y recursos naturales". La cooperación se produce en medio de una coincidencia ideológica entre Trump y el presidente electo Kast, quien mantiene una postura política alineada con el actual gobierno estadounidense.
El impacto devastador de los incendios también tiene un correlato directo en Argentina. Desde el 5 de enero, múltiples focos afectan a la región de Chubut, donde más de 3.000 personas fueron evacuadas por el avance del fuego en zonas como El Hoyo, Epuyén y Lago Puelo. Según autoridades locales, las llamas avanzaron rápidamente impulsadas por ráfagas de viento que superaron los 70 kilómetros por hora. La velocidad del fuego obligó a desplegar brigadistas, aeronaves y personal de distintas provincias para contener los frentes activos.
Autoridades de ambos países confirmaron que varias de las causas investigadas apuntan a la acción humana, ya sea por negligencia o intencionalidad. La combinación de factores climáticos extremos y expansión urbano-rural expone una vulnerabilidad estructural que se repite cada verano en la región.