Chevron y su papel clave para la reactivación petrolera en Venezuela

 07-01-2026
Axel Olivares
   
Portada | Internacional
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Una flotilla de al menos once buques fletados por la petrolera estadounidense Chevron se dirigirán a Venezuela durante enero de 2026. La operación marca el mayor volumen de envíos desde octubre pasado y refuerza el rol exclusivo de la empresa con sede en Houston como operador autorizado para exportar crudo venezolano tras la detención de Nicolás Maduro el 3 de enero, cuando fuerzas especiales de Estados Unidos lo capturaron en Caracas y lo llevaron a Nueva York para ser juzgado.

Los nuevos envíos, reportados por Bloomberg, superan las operaciones registradas en diciembre, cuando solo se movilizaron nueve embarcaciones. "Chevron sigue centrada en la seguridad y bienestar de nuestros empleados, así como la integridad de nuestros activos. Seguimos operando en total cumplimiento con las leyes y regulaciones relevantes", informó la empresa a los medios.

La reactivación de envíos ocurre en un contexto de fuerte caída de las exportaciones venezolanas durante diciembre, el nivel más bajo en 17 meses. Entre las causas señaladas se encuentran los bloqueos por parte del gobierno del presidente Donald Trump contra buques que transportaban crudo del país sudamericano.

Chevron y su excepcional presencia en Venezuela

La posición privilegiada de Chevron en la nueva Venezuela no es fruto del azar. La compañía es la única gran petrolera estadounidense que nunca se retiró del país, incluso durante los años más intensos de sanciones económicas. ExxonMobil y ConocoPhillips abandonaron Venezuela tras negarse a renegociar sus contratos durante el mandato de Hugo Chávez, quien ordenó entre 2006 y 2007 a todas las empresas extranjeras operar bajo un régimen mixto pero con una ventaja para el Estado. Chevron, por su parte, aceptó operar bajo las condiciones impuestas por el Gobierno venezolano, manteniéndose como socio minoritario de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Durante el mandato de Maduro, Chevron operó gracias a licencias especiales otorgadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Estas licencias permitían a la empresa extraer y exportar petróleo bajo restricciones que excluían el flujo directo de dinero hacia el Gobierno venezolano. La compañía operaba en condiciones donde los pagos se hacían en especie, principalmente para saldar deudas acumuladas por PDVSA.

En febrero de 2025, Trump ordenó el cese de estas operaciones. El ala más dura del partido republicano argumentó que la presencia de la petrolera contribuía a sostener financieramente al gobierno de Maduro. Entre los mayores críticos a la presencia de la petrolera en Venezuela fue el vicepresidente JD Vance, quien acusó al régimen chavista de utilizar esos activos "robados" para financiar actividades de narcoterrorismo.

Sin embargo, tras negociaciones privadas y un intercambio de prisioneros, la administración estadounidense otorgó una nueva licencia a Chevron en julio de ese año, permitiéndole reanudar la actividad bajo términos más estrictos.

Chevron ha sido históricamente beneficiaria de relaciones cercanas con el poder político en Washington y la administración Trump no es la excepción. Bajo el emblemático lema "Drill, baby, drill", el mandatario enfatizó en la eliminación de barreras regulatoria para las petroleras en contraste con la administración anterior.

En la campaña electoral de 2024, la industria del petróleo y gas donó 96 millones de dólares a la candidatura de Trump, según indica un informe de Climate Power. Además, Chevron contribuyó al fondo de investidura del actual mandatario. De acuerdo con The Guardian, las grandes petroleras invirtieron sumas superiores a los 400 millones de dólares en el ciclo electoral para asegurar políticas favorables.

Con la caída de Maduro y la instalación de un gobierno de transición, Estados Unidos no ha ocultado su intención de explotar el petróleo venezolano que, por años, ha permanecido bajo tierra a causa de la pobre infraestructura desplegada por el régimen. Trump ha puesto hasta las cifras exactas que planea importar. El mandatario indicó por Truth Social que "las Autoridades Provisionales Venezolanas entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad y autorizado por Estados Unidos".

Desde la perspectiva de las autoridades estadounidenses, la continuidad de Chevron en Venezuela es un gran respaldo para la trazabilidad del crudo exportado. Además, su presencia en el país le permite recuperar deudas sin inyectar liquidez al Estado venezolano. "Este petróleo se venderá a su precio de mercado y yo (...) controlaré ese dinero para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y Estados Unidos", indicó el mandatario. A su vez, la infraestructura existente convierte a la empresa en una herramienta clave para ejecutar el plan de reactivación energética tras el cambio de poder.




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