Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Un aumento limitado del salario mínimo abrió en Chile una discusión que cruza inflación, empleo y margen fiscal. El Gobierno propuso un reajuste gradual, mientras sindicatos y legisladores cuestionaron si el incremento alcanza para sostener el poder de compra.
El Ministerio de Hacienda ingresó el proyecto a la Cámara de Diputadas y Diputados el 30 de abril de 2026. La iniciativa recibió suma urgencia el 4 de mayo y plantea elevar el ingreso mínimo mensual desde 539.000 hasta 546.546 pesos chilenos, equivalentes a unos 603 dólares.
La primera alza suma 7.546 pesos chilenos, cerca de 8 dólares mensuales, y regiría de forma retroactiva desde el 1 de mayo. Ese cálculo replica la variación acumulada del Índice de Precios al Consumidor entre enero y marzo de 2026, informada en 1,4%.
El debate ocurre mientras Chile mantiene uno de los salarios mínimos más altos de América Latina medidos en dólares. En enero de 2026, Costa Rica encabezaba la comparación regional, con 728 dólares, seguida por Uruguay, con cerca de 640 dólares, y Chile, con 607 dólares.
La comparación muestra diferencias amplias frente a otras economías latinoamericanas. Brasil, México, Colombia, Argentina y Bolivia aplicaron aumentos del salario mínimo para 2026, en un contexto regional marcado por presiones inflacionarias y debates sobre poder adquisitivo.
El proyecto establece un segundo ajuste desde el 1 de enero de 2027, según la inflación acumulada entre abril y diciembre de 2026. Bajo proyecciones actuales del Banco Central de Chile, ese incremento podría ubicarse cerca de 2,6%.
Con ese cálculo, el salario mínimo llegaría aproximadamente a 560.000 pesos chilenos durante 2027. Además, el Presidente deberá enviar una nueva propuesta al Congreso antes de junio de ese año, para aplicarla desde el 1 de julio.
El Ejecutivo sostuvo que el objetivo es "mantener el poder adquisitivo de las familias". También planteó que el reajuste debe equilibrar esa protección con empleo formal y sostenibilidad de empresas de menor tamaño.
Dicha posición aparece en un mercado laboral complejo para el país sudamericano. Según la Encuesta Nacional de Empleo, la desocupación llegó a 8,9% entre enero y marzo de 2026, con 39 meses consecutivos sobre 8%.
La propuesta llegó al Congreso sin acuerdo con la Central Unitaria de Trabajadores, principal central sindical del país. Esa organización planteaba un incremento mayor, cercano a 108.000 pesos chilenos, para llevar el salario mínimo a 637.000 pesos.
El diputado Boris Barrera, del Partido Comunista, afirmó: "me parece impresentable que el gobierno se haya cerrado a negociar o a seguir negociando con la CUT un incremento mayor, considerando el alza en el costo de la vida producto del precio de los combustibles y también lo que se proyecta hasta fin de año de incremento del IPC".
Otros sectores defendieron una postura gradual por el impacto sobre empleadores y cuentas públicas. El diputado Stephan Schubert, del Partido Republicano, señaló que "el reajuste del ingreso mínimo tiene que llevarse adelante con realismo, con la situación actual en la que nos encontramos hoy como país".
El proyecto también propone fijar en 407.711 pesos el salario mínimo para menores de 18 años y mayores de 65. Para fines no remuneracionales, el ingreso mínimo mensual quedaría en 352.298 pesos, según los montos incluidos en la iniciativa.