
Foto: X @uae_parza
La primera ronda de conversaciones entre negociadores de Rusia, Ucrania y Estados Unidos concluyó la noche del viernes 23 de enero en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos). Si bien se trató de la primera reunión que incluyó a Ucrania en la mesa redonda, la oportunidad no resultó en acuerdos sustanciales. El negociador ucraniano, Rustem Umerov, declaró en su cuenta oficial en X que "la reunión se centró en los parámetros para poner fin a la guerra de Rusia y en la lógica del proceso de negociación destinado a avanzar hacia una paz digna y duradera".
Entre los representantes de cada nación se encontraba, el director de la Oficina del Presidente de Ucrania, Kirill Budanov, junto al secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, Rustem Umerov. El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, fue acompañado del asesor y yerno de Donald Trump, Jared Kushner, mientras que en representación de Rusia, asistió el jefe de la Dirección Principal del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Igor Kostyukov. La reunión fue presidida por el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, en el Palacio Al Shati de Abu Dabi.
Anteriormente, Witkoff y Kushner se reunieron con Vladimir Putín en Moscú. Según informaron fuentes rusas, el encuentro se prolongó por casi 4 horas.
Witkoff y Kushner en el Kremlin junto a Putin. Fuente: X @kadmitriev
El foco central de la reunión fue la cuestión territorial, particularmente la región del Donbás. Mientras Rusia exige el control total, Ucrania rechaza cualquier cesión.
Aunque Rusia tiene el control de la región ubicada al este de Ucrania, Moscú le exige a Kiev que entregue el 20% que todavía controla en Donesk, una extensión de 5 mil kilómetros dentro de Donbás. Sin embargo, el presidente, Volodimir Zelenski, se rehusa a ceder territorio. Además, no renuncia a recuperar la totalidad de las zonas ocupadas por el Kremlin desde el inicio de la guerra.
Por lo tanto, Rusia considera poner a prueba la "fórmula Anchorage" (acordada entre Putin y Trump durante su reunión en agosto en Alaska). Esta táctica implica tomar el control de Donbás por completo y, a cambio, anular los frentes de batallas en otras partes de Ucrania en el este y el sur. Moscú presentó esta propuesta como un modo de poner fin a la guerra.
"La clave es que Rusia debe estar dispuesta a poner fin a la guerra que inició. Las posiciones de Ucrania son claras. He definido el marco de diálogo para nuestra delegación. En cuanto al contenido de las conversaciones de hoy, aún es demasiado pronto para sacar conclusiones. Veremos cómo se desarrolla la conversación mañana y qué resultados produce", afirmó Zelenski en un video compartido en redes sociales.
A pesar de sostener una postura inflexible con respecto a sus fronteras, Ucrania enfrenta presiones crecientes por parte de Estados Unidos para alcanzar un acuerdo con Moscú. Al mismo tiempo, la postura del Kremlin se muestran igual de inquebrantable. Que Ucrania ceda todo el Donbás es "una condición muy importante", indicó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
En efecto, no se vislumbra aún una solución concreta, al menos en el corto plazo. Las diferencias sobre el control territorial en el este de Ucrania continúan marcando la distancia entre las posiciones de Moscú y Kiev. Asimismo, representó un obstaculo para la aprobación del Acuerdo de Paz de 28 puntos impusado por Trump.
Según confirmaron todas las partes, las discusiones continuarán el sábado 24 de enero como parte de los esfuerzos diplomáticos por poner fin a un conflicto que, en febrero, cumplirá cuatro años.
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