
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
El cruce entre Cuba y Estados Unidos volvió a escalar después de que Miguel Díaz-Canel negara que la isla represente una amenaza para Washington. La declaración surgió tras dichos de Donald Trump sobre un pedido de ayuda de Cuba y eventuales conversaciones bilaterales.
La disputa se produjo luego de nuevos mensajes sobre seguridad nacional, sanciones económicas y posibles conversaciones bilaterales. El intercambio también incorporó el contexto de restricciones estadounidenses sobre sectores cubanos, entre ellos energía, minería y servicios financieros.
Dicha tensión entre ambos gobiernos se mantiene marcada por acusaciones de seguridad, medidas económicas y contactos diplomáticos todavía sin agenda pública. Ese escenario convirtió las declaraciones de ambos presidentes en un nuevo punto de fricción dentro de una relación históricamente compleja.
Díaz-Canel niega que Cuba represente una amenaza
Un mensaje publicado por Díaz-Canel en redes sociales defendió la posición cubana frente a los señalamientos de Washington. El mandatario sostuvo: "Cuba no amenaza, ni desafía, pero tampoco teme", al referirse a la relación bilateral.
En su declaración, el presidente cubano afirmó que desde la isla no salió una acción ofensiva contra la seguridad nacional estadounidense. También dijo que Cuba enfrentó amenazas procedentes de Estados Unidos con firmeza y serenidad.
Las autoridades cubanas vincularon esas declaraciones con nuevas medidas coercitivas y señalamientos sobre la capacidad económica de la isla. Díaz-Canel calificó como "incoherente" y "fantasioso" señalar a Cuba como amenaza mientras se aplican sanciones adicionales.
El presidente cubano también afirmó que su país colaboró con Estados Unidos frente a delitos transnacionales de diversa índole. Esa mención apuntó a presentar la relación bilateral desde la cooperación en seguridad, pese al deterioro político reciente.
Trump afirma que Cuba pidió ayuda
Trump presentó otra lectura del mismo escenario al asegurar que Cuba busca apoyo de Estados Unidos. En Truth Social, escribió: "Cuba está pidiendo ayuda, ¡¡¡y vamos a hablar!!!", sin aportar detalles sobre fecha, condiciones o participantes.
El presidente estadounidense describió a Cuba como un país fallido y dijo que la situación económica de la isla sigue deteriorándose. Su mensaje incluyó una apertura al diálogo, aunque no precisó si existieron contactos formales posteriores al encuentro bilateral mencionado por La Habana.
Las declaraciones dejaron expuesto un choque diplomático con dos ejes principales: seguridad nacional y ayuda económica. Washington sostiene que Cuba representa un riesgo, mientras La Habana rechaza esa acusación y denuncia presión política y económica.
Hasta ahora, ninguno de los gobiernos anunció una agenda pública para conversaciones directas sobre seguridad, sanciones o asistencia económica. El intercambio dejó abierta la posibilidad de diálogo, pero mantuvo la disputa central sobre si Cuba representa una amenaza para Estados Unidos.
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