Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Sin reservas de combustible, Cuba enfrenta apagones prolongados y ahora analiza una propuesta de ayuda de Estados Unidos. El agotamiento del petróleo ruso dejó al sistema eléctrico con menor margen operativo y elevó la presión social.
En La Habana, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció que el país quedó sin inventarios disponibles. El funcionario describió la falta de suministro al afirmar: "Hoy estamos sin reservas de combustible, sin ninguna reserva". También indicó que la situación eléctrica se volvió "muy tensa" ante el aumento de la demanda por las temperaturas.
A finales de marzo, Cuba recibió crudo ruso que permitió un alivio temporal antes de agotarse. Ese cargamento, de unas 100.000 toneladas, permitió una reducción temporal de los apagones durante abril. Sin nuevos envíos equivalentes, las reservas se agotaron a comienzos de mayo y el Sistema Electroenergético Nacional perdió respaldo para operar centrales dependientes de combustible.
La red funciona con termoeléctricas, plantas de Energás y parques solares fotovoltaicos, según explicó el Ministerio de Energía y Minas. Esa combinación no cubre la demanda cuando faltan diésel y fueloil para sostener la generación. La energía solar aportó capacidad adicional, pero no sustituye el suministro nocturno sin baterías de almacenamiento suficientes.
Desde enero, Cuba sostiene que las restricciones energéticas aplicadas por Estados Unidos agravaron la crisis energética. Washington sostiene que la situación responde a problemas internos de gestión económica. En ese cruce, el efecto operativo visible es la falta de combustible para generación eléctrica, transporte y servicios básicos.
La empresa estatal Unión Eléctrica informó una desconexión parcial desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo. Ese corte afectó siete de las quince provincias del país, mientras otras zonas reportaron interrupciones prolongadas. En La Habana, los cortes superan las 20 horas diarias en algunos sectores, de acuerdo con reportes oficiales y declaraciones del ministro.
El deterioro del servicio provocó protestas y cacerolazos en distintos barrios de la capital. Residentes aprovecharon breves lapsos con electricidad para cocinar, lavar ropa o cargar teléfonos. La escasez también complica la movilidad, porque muchos usuarios dependen de equipos eléctricos o transporte limitado por falta de combustible.
La propuesta estadounidense contempla 100 millones de dólares en asistencia humanitaria, con distribución mediante la Iglesia católica. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington ofreció apoyo humanitario y mantiene canales de asistencia a través de organizaciones religiosas.
El canciller Bruno Rodríguez respondió en X: "Estamos dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría". Luego añadió otra precisión sobre el alcance de la propuesta: "Sigue sin aclararse si será ayuda en efectivo o material, y si se destinará a las necesidades más urgentes del momento para el pueblo, como combustibles, alimentos y medicinas".
La revisión de la oferta ocurre mientras el sistema eléctrico opera sin reservas de combustible y con apagones masivos. El gobierno cubano busca nuevas fuentes de abastecimiento, mientras Estados Unidos plantea asistencia condicionada a mecanismos de entrega fuera de estructuras estatales.