Ciudad de México,
Patricia Manero
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
El Gobierno de Estados Unidos anunció el levantamiento parcial de sanciones contra el sistema de banca pública de Venezuela, permitiendo transacciones financieras con cuatro entidades estatales clave. La medida, oficializada por el Departamento del Tesoro mediante licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), habilita operaciones con el Banco Central de Venezuela y otros bancos públicos, en un contexto de ajuste en las relaciones bilaterales.
El anuncio se realizó el 14 de abril de 2026 en Washington, como parte de nuevas disposiciones que autorizan a empresas y ciudadanos estadounidenses a interactuar con el Banco Central de Venezuela, el Banco de Venezuela, el Banco Digital de los Trabajadores y el Banco del Tesoro. Estas instituciones habían sido sancionadas en años anteriores, lo que limitaba su acceso al sistema financiero internacional.
De acuerdo con la OFAC, la licencia permite una amplia gama de servicios financieros, incluyendo manejo de cuentas, transferencias, préstamos, emisión de seguros, uso de tarjetas y operaciones digitales. Estas actividades forman parte de lo que el organismo define como "servicios financieros" autorizados bajo la nueva normativa.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses aclararon que la flexibilización no implica el levantamiento total de sanciones. Las restricciones sobre otros activos, así como sobre individuos sancionados, continúan vigentes, y algunas operaciones siguen sujetas a autorizaciones adicionales.
La decisión se enmarca en un proceso más amplio de cambios en la política de Washington hacia Caracas, tras la captura del expresidente Nicolás Maduro a inicios de 2026 y la posterior reconfiguración institucional en Venezuela. Este giro ha incluido medidas previas como el levantamiento de sanciones individuales y la apertura a inversiones extranjeras en sectores estratégicos.
Según reportes, la flexibilización busca facilitar la integración del sistema financiero venezolano a los mercados internacionales y permitir el flujo de recursos, particularmente los vinculados a ingresos petroleros, bajo supervisión estadounidense.