Ciudad de México,
Ali Figueroa
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En un contexto geopolítico de guerra e intervenciones armamentistas extranjeras, el Departamento de Defensa de Estados Unidos reveló la adquisición de un dispositivo de ataque con ondas de radio asociado al síndrome de La Habana. De acuerdo con declaraciones exclusivas publicadas por CNN, las autoridades no encontraron rastros de diseño enemigo en el equipo militar, adquirido durante el último año del gobierno del expresidente Joe Biden.
Información desclasificada de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) reveló que los agentes estadounidenses comenzaron una investigación clave por presuntos ataques acústicos en 2017. Tras denuncias por malestares cognitivos y auditivos realizadas por personal de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, el personal responsable del seguimiento llamó síndrome de La Habana a este fenómeno.
Con la participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono, la investigación a cargo del segmento de defensa de Estados Unidos indicó que los síntomas del malestar incluyen dolores de cabeza y vértigo; similares a aquellos observados en casos de traumatismo en la cabeza. Asimismo, los documentos de seguridad consultados por NotiPress agregaron que existen reportes de este síndrome procedentes de China durante el periodo de la guerra fría.
Si bien la CIA y el FBI aludieron al posible uso de armamento como responsable del síndrome de La Habana, existía poca evidencia sobre algún tipo específico de dispositivo. Esta expectativa cambió en 2022, cuando un equipo de investigación en materia de inteligencia detectó precedentes de ataques con pulsaciones de energía electromagnética.
La investigación periodística consultada por la agencia de noticias señaló que fuentes del Pentágono declararon un gasto de varios millones de dólares para encontrar la fuente definitiva del síndrome de La Habana. Con la adquisición encubierta de un aparato militar con capacidades similares a las descritas por los agentes, el gobierno del presidente Donald Trump encontró algunos elementos que contradicen los análisis previos.
Entre los hallazgos clave de la investigación, las autoridades estadounidenses señalaron que no hay evidencia sólida sobre el diseño o utilización de este aparato a partir de intereses de enemigos militares de Estados Unidos. Frente al contexto histórico de la guerra fría, donde la rivalidad armamentista con la antigua Unión Soviética generó episodios de armamento desconocido, la defensa del país norteamericano descartó que Rusia sea el origen de los ataques del síndrome de La Habana.