
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)
Europa se encuentra actualmente conmocionada por la decisión de Estados Unidos de emitir una licencia temporal que autoriza la compra y venta de petróleo crudo ruso y sus derivados hasta el 11 de abril. Esta decisión ha generado controversias en el viejo continente por entorpecer las sanciones impuestas a Moscú con el fin de debilitarlo en su guerra contra Ucrania.
La medida fue anunciada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y le permite a Rusia desplegar operaciones con cargamentos que hayan salido de puertos antes del 12 de marzo. Este es un intento para aliviar las tensiones del mercado global de energía que está provocando el bloqueo en el estrecho de Ormuz a manos de milicias iraníes.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), la guerra en Medio Oriente ha provocado "la mayor interrupción del suministro de petróleo de la historia". El bloqueo habría reducido entre 7 y 10 millones de barriles diarios, lo que representa entre el 7% y el 10% de la demanda mundial. A pesar de que la AIE liberó 400 millones de barriles de reserva para aliviar la escasez, esta cantidad equivale a apenas 3 o 4 días de la demanda mundial total.
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Esta situación ha impactado en los precios de los combustibles a escala mundial, principalmente en Estados Unidos, donde el galón de gasolina ha aumentado un 19%.
En efecto, la licencia temporal otorgada le permite a Rusia transportar alrededor de 100 millones de barriles de petróleo que estaban varados debido a las sanciones previas para que puedan llegar a sus destinos o ser vendidos a terceros países para aliviar la escasez mundial.
A Europa no le gusta la idea
Varios han sido los líderes europeos que se pronunciaron en contra de la medida. El canciller alemán, Friedrich Merz, rechazó la decisión estadounidense. "Reiteramos que creemos que esto es erróneo", dijo en una conferencia celebrada el 13 de marzo. Según el líder aleman, seis miembros del Grupo de los 7 (G7) manifestaron su desacuerdo con la medida, indicando que "no era la señal correcta" y cuestionando el cambio de postura de Washington.
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"Actualmente existe un problema de precio, pero no de cantidad", añadió, sugiriendo además que le "gustaría saber qué otros motivos llevaron al Gobierno estadounidense a tomar esta decisión".
Desde Bardufoss, Noruega, donde participó en ejercicios de la OTAN junto a los primeros ministros de Canadá, Mark Carney, y de Noruega, Jonas Gahr Støre, Merz afirmó que la Unión Europea trabaja con estos países en "estrategias conjuntas en materia de suministro de energía".
La medida fue también objeto de crítica en una reunión en París entre los presidentes de Ucrania y Francia. Volodímir Zelenski advirtió que "esta flexibilización podría proporcionar a Rusia unos 10.000 millones de dólares para la guerra. Esto, desde luego, no contribuye a la paz". El líder ucraniano agregó que "levantar las sanciones solo para que luego haya más drones volando hacia nosotros no es, en mi opinión, la decisión correcta".
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Por su parte, Emmanuel Macron reafirmó que "la situación actual no justifica en absoluto el levantamiento de estas sanciones" y señaló que Francia impulsará "una estrategia real de resistencia energética" durante su presidencia del G7, la cual inició el 1 de enero de 2026.
El rechazo se extiendió también a otros líderes europeos. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, afirmó el martes 10 de marzo que "hasta ahora, solo hay un ganador en esta guerra: Rusia", e indicó que el actual conflicto está beneficiando a Rusia para financiar el conflicto en Ucrania.
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En el mismo tono, el primer ministro británico, Keir Starmer, llamó a sostener la presión sobre Rusia. Mediante su portavoz el premier afirmó que "la mejor manera de impedir que Rusia siga apoyando a actores hostiles es mantener la presión colectiva y poner fin a la guerra en Ucrania".
Una oportunidad única para Rusia
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, celebró la decisión estadounidense al señalar: "Vemos que Estados Unidos busca estabilizar los mercados energéticos y, en este punto, nuestros intereses coinciden". Aun así, reclamó una mayor flexibilización al señalar que es "imposible" estabilizar el mercado energético mundial sin el crudo ruso.
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Los datos recientes aportados por la firma Vortexa estiman que Rusia mantiene cerca de 7,3 millones de barriles en almacenamiento flotante y otros 148,6 millones en tránsito, incluyendo aproximadamente 420.000 toneladas métricas de diésel y gasóleo listos para ser vendidos.
Si bien la economía rusa siga presionada por la veintena de sanciones impuestas por Europa, este momento representa el respiro económico más significativo para Rusia desde que inició la guerra e Ucrania en febrero de 2022.
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