Ciudad de México,
Sergio F Cara
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
Irán llevó al siguiente nivel la presión sobre empresas tecnológicas globales al plantear nuevos cobros por el uso de cables submarinos instalados en el estrecho de Ormuz. La medida surge después del impacto económico generado por el bloqueo marítimo impulsado por Teherán en una de las rutas comerciales más sensibles del mundo.
Legisladores iraníes discutieron la semana pasada un plan relacionado con infraestructura digital submarina que conecta países del golfo Pérsico con Europa y Asia. El proyecto contempla tarifas obligatorias sobre cables de internet ubicados bajo el estrecho, una zona estratégica para el tráfico financiero y de telecomunicaciones internacionales.
Según medios vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní, compañías tecnológicas internacionales tendrían que ajustarse a regulaciones locales establecidas por Teherán. Las versiones difundidas indican que empresas relacionadas con cables submarinos también enfrentarían pagos por licencias de operación y restricciones sobre actividades de mantenimiento y reparación.
Ebrahim Zolfaghari, portavoz militar iraní, publicó mensajes relacionados con la propuesta en la red social X. "Impondremos tarifas a los cables de internet", declaró el funcionario iraní durante la semana reciente. Las medidas afectarían potencialmente a empresas como Google, Microsoft, Meta y Amazon, mencionadas por medios estatales iraníes.
El estrecho de Ormuz concentra una parte relevante del flujo energético global y también funciona como corredor para infraestructura crítica de telecomunicaciones. Los cables submarinos instalados en la región permiten conexiones digitales entre Europa, Asia y Medio Oriente, incluyendo operaciones bancarias, servicios en la nube y tráfico internacional de internet.
A pesar de las amenazas difundidas por medios oficiales iraníes, persisten dudas sobre la capacidad real del régimen para aplicar medidas económicas contra compañías tecnológicas estadounidenses. Las sanciones impuestas por Estados Unidos prohíben pagos directos hacia Irán, situación que complica cualquier esquema formal relacionado con licencias o tarifas internacionales. En términos prácticos, sería una situación inviable.
Las declaraciones del régimen islámico son parte de la estrategia política y de presión regional más amplia, señalan algunos especialistas. Como es de esperar, ninguna de las grandes firmas tecnológicas mencionadas respondió públicamente sobre las posibles tarifas o riesgos relacionados con interrupciones en el tráfico digital del estrecho de Ormuz.