
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Cuba volvió a quedar a oscuras tras una nueva desconexión total de su sistema eléctrico, mientras millones de habitantes enfrentaron otra interrupción de servicios esenciales. El episodio amplió una secuencia de fallas nacionales que afecta hogares, comercios, hospitales y actividades cotidianas en distintas provincias.
El sistema eléctrico cubano perdió por completo el suministro a las 22:43 del domingo 2 de agosto de 2026. El corte alcanzó La Habana y el resto del territorio cubano, sin que las autoridades informaran inicialmente la causa técnica inmediata.
La Unión Eléctrica de Cuba, conocida como UNE, confirmó una "desconexión total" del Sistema Eléctrico Nacional mediante una publicación en redes sociales. Poco después, el Ministerio de Energía y Minas informó que comenzaron los procedimientos destinados a recuperar progresivamente el servicio eléctrico.
"Ya comenzaron a activarse todos los protocolos para el restablecimiento del Sistema Eléctrico. A las 22:43 de esta noche ocurrió una desconexión total", comunicó el ministerio.
Seis apagones nacionales durante 2026
Cuba registró seis apagones generalizados desde comienzos de 2026 y acumuló once colapsos masivos desde finales de 2024. La nueva falla ocurrió apenas 24 horas después de otra interrupción que dejó sin electricidad a cinco de las quince provincias cubanas.
Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, La Habana y Matanzas quedaron afectadas por la salida simultánea de dos líneas de transmisión eléctrica. Ese corte pudo superarse durante la madrugada siguiente, antes de que una nueva desconexión alcanzara nuevamente todo el país.
Antes del apagón nacional, la disponibilidad prevista alcanzaba 1.035 megavatios frente a una demanda estimada de 3.200 megavatios durante el horario de mayor consumo. Esa diferencia representaba un déficit de 2.165 megavatios y dejaba al sistema con capacidad insuficiente para responder ante nuevas averías.
Las siete centrales termoeléctricas que sostienen gran parte de la generación cubana tienen más de cuarenta años de funcionamiento. Varias unidades permanecen fuera de servicio por reparaciones, mantenimiento programado o fallas asociadas con el desgaste de la infraestructura.
Cortes eléctricos afectan servicios esenciales
Esta interrupción sorprendió a numerosos residentes de La Habana que permanecían en las calles para aliviar las altas temperaturas del verano. En pocos minutos, amplias zonas quedaron sin iluminación, ventilación doméstica y equipos necesarios para conservar alimentos refrigerados.
Cada apagón también reduce el funcionamiento de los sistemas de bombeo, lo cual limita el acceso al agua potable en viviendas y edificios. Los cortes afectan además las comunicaciones, el transporte, la actividad comercial y diferentes servicios sanitarios que dependen del suministro continuo.
La crisis energética también está vinculada con la escasez de combustible necesario para sostener la generación eléctrica durante los periodos de mayor demanda. Las autoridades cubanas atribuyen parte de las dificultades a las restricciones estadounidenses sobre las importaciones de petróleo y otros suministros.
Estados Unidos sostiene que el deterioro del servicio responde principalmente a problemas de gestión económica interna, falta de inversiones y envejecimiento de las instalaciones. Ambas posiciones permanecen enfrentadas mientras continúan los cortes prolongados y las limitaciones operativas de la red nacional.
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