
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Más de cinco décadas sin casos humanos de rabia transmitida por perros colocaron a Chile ante un hito sanitario sin precedentes en América del Sur. La Organización Mundial de la Salud validó al país como el primero de la región en eliminar esta forma de transmisión como problema de salud pública.
El último caso humano asociado a perros en Chile fue notificado en 1972, y desde entonces se mantuvieron políticas destinadas a impedir su reaparición. Esa continuidad combinó vacunación animal, vigilancia epidemiológica, diagnóstico de laboratorio y atención rápida para personas posiblemente expuestas al virus.
Cómo Chile sostuvo la eliminación
Mantener la transmisión interrumpida requirió medidas acumuladas durante décadas entre autoridades sanitarias, servicios veterinarios, municipios y comunidades. Entre ellas figuraron campañas gratuitas de vacunación para perros y gatos, jornadas puerta a puerta y acciones específicas sobre la población canina.
También se desarrollaron programas educativos sobre prevención de mordeduras, tenencia responsable y medidas inmediatas después del contacto con un animal potencialmente infectado. En zonas fronterizas con mayor riesgo de reintroducción, Chile reforzó además la vigilancia comunitaria y las vacunaciones preventivas.
Para obtener la validación, el país debió demostrar capacidad para detectar posibles focos y responder antes de que la transmisión vuelva a establecerse. Un grupo internacional independiente revisó el expediente técnico y confirmó el cumplimiento de los requisitos establecidos por la Organización Mundial de la Salud.
El avance chileno forma parte de una reducción más amplia registrada en las Américas durante varias décadas. Desde 1983, los casos humanos de rabia transmitida por perros disminuyeron más de 98% en la región, hasta quedar reducidos a pocos registros anuales.
La coordinación entre salud humana, salud animal y medio ambiente fue clave para este avance bajo el enfoque de Una Salud. Sin embargo, la situación sigue siendo diferente en otras regiones donde la enfermedad continúa provocando una elevada mortalidad.
OMS Chile
Cada año, Asia y África concentran una proporción importante de las decenas de miles de muertes causadas por rabia transmitida por perros. Allí, el acceso desigual a vacunación, vigilancia y atención posterior a una exposición mantiene vigente un problema sanitario que puede prevenirse.
Qué provoca la rabia en las personas
La rabia es una infección viral que afecta el sistema nervioso y resulta casi siempre mortal cuando aparecen los síntomas clínicos. Sus manifestaciones pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, confusión, agitación, dificultad para tragar, alteraciones neurológicas y parálisis.
El virus puede transmitirse mediante mordeduras, arañazos o contacto con saliva de un animal infectado cuando alcanza heridas o mucosas. Los perros explican hasta 99% de las transmisiones de rabia a seres humanos registradas en el mundo.
Frente a una posible exposición, la atención incluye limpieza y tratamiento de la herida, vacunación y, cuando corresponde, inmunoglobulina antirrábica. Aplicada oportunamente, esta profilaxis posexposición puede impedir que la infección avance hasta una fase clínica prácticamente irreversible.
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