Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: President of Russia
El Kremlin incrementó drásticamente la seguridad personal del presidente Vladimir Putin ante una ola de homicidios de altos mandos militares rusos y temores internos sobre una posible conspiración para derrocar a su Gobierno. Las medidas incluyen vigilancia en casas de colaboradores cercanos, restricciones de movilidad para personal próximo al mandatario y nuevos controles a visitantes, según un informe de una agencia de inteligencia europea obtenido por CNN.
El dossier señala que cocineros, guardaespaldas y fotógrafos vinculados al presidente ruso tienen prohibido viajar en transporte público. También indica que los visitantes del jefe del Kremlin deben ser registrados dos veces, mientras quienes trabajan cerca de él solo pueden utilizar teléfonos sin acceso a internet.
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Algunas medidas se aplicaron en los últimos meses, tras el asesinato en diciembre de 2025 del teniente general Fanil Sarvarov, jefe de la Dirección de Entrenamiento Operacional del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia. De acuerdo con el informe, ese hecho provocó una disputa en los niveles superiores del aparato de seguridad ruso y derivó en una revisión de los protocolos de protección presidencial.
Funcionarios de seguridad rusos redujeron drásticamente el número de lugares visitados regularmente por Putin. El informe sostiene que el presidente y su familia dejaron de acudir a residencias habituales en la región de Moscú y en Valdai, una propiedad aislada ubicada entre San Petersburgo y la capital rusa.
Oficialmente, Vladímir Putin declara poseer solo una propiedad en San Petersburgo. Sin embargo, investigaciones periodísticas y reportes de inteligencia asocian al mandatario con una red de residencias estatales y mansiones privadas.
El documento también afirma que Putin no visitó instalaciones militares durante el año en curso, pese a que en 2025 realizó viajes de ese tipo con regularidad. Para sortear esas restricciones, el Kremlin difunde imágenes pregrabadas del mandatario al público.
Desde la invasión de Ucrania en 2022, Putin pasa semanas enteras en búnkeres mejorados, con frecuencia en Krasnodar, una región costera cercana al mar Negro y situada a varias horas de Moscú. El informe vincula estas medidas con el deterioro de la seguridad interna y con los costos crecientes de la guerra.
Uno de los puntos bisagra fue el la "Operación Telaraña", un ataque sorpresa contra cuatro bases rusas que fue preparado durante más de un año por el Servicio de Seguridad de Ucrania. El operativo logró alcanzar 41 aviones rusos más allá del Círculo Polar Ártico por medio de un enjambre de 117 drones.
Según estima el documento, las pérdidas rusas fueron estimadas por naciones occidentales en alrededor de 30.000 muertos y heridos cada mes. A esto se suman ganancias territoriales limitadas en Ucrania y ataques ucranianos con drones en zonas profundas del territorio ruso.
Uno de los puntos más sensible tiene que ver con la posibilidad de un golpe de Estado. El documento señala que, desde comienzos de marzo de 2026, "el Kremlin y el propio Vladimir Putin han estado preocupados por posibles filtraciones de información sensible, así como por el riesgo de una conspiración o intento de golpe de Estado dirigido contra el presidente ruso".
El informe añade que a Putin "le preocupa especialmente el uso de drones para un posible intento de asesinato por parte de miembros de la élite política rusa". Esa alerta aparece junto con señalamientos sobre Serguéi Shoigú, exministro de Defensa y actual secretario del Consejo de Seguridad.
Fuente: President of Russia
Según el dossier, Shoigu "está asociado con el riesgo de un golpe de Estado, ya que conserva una influencia significativa dentro del alto mando militar". El informe relaciona esa preocupación con el arresto de Ruslan Tsalikov, exsubordinado cercano a Shoigu, detenido el 5 de marzo por cargos relacionados con malversación, lavado de dinero y soborno.
Fuente: President of Russia
La revisión de seguridad también habría sido impulsada por una reunión tensa en el Kremlin a finales de 2025. Tras el asesinato del teniente general Fanil Sarvarov en Moscú el 22 de diciembre, Putin convocó a personal clave de seguridad tres días después.
Durante ese encuentro, el jefe del Estado Mayor General, Valery Gerasimov, criticó al director del Servicio Federal de Seguridad (FSB), Alexander Bortnikov, por no proteger a sus oficiales. El informe sostiene que Gerasimov reprochó a los servicios especiales su falta de previsión ante el miedo y la desmoralización dentro del personal militar.
Al cierre de esa reunión, el documento indica que "Vladimir Putin pidió calma, propuso un formato de trabajo alternativo e instruyó a los participantes a presentar soluciones concretas al problema en el plazo de una semana". La respuesta incluyó ampliar el alcance del Servicio Federal de Protección para cubrir a otros 10 altos mandos, además de reforzar la seguridad directa del presidente ruso.