Ciudad de México,
Ali Figueroa
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Las disrupciones comerciales en el Estrecho de Ormuz tras el ataque estadounidense-israelí en Irán mantienen al mundo en tensión por sus consecuencias energéticas. Frente al incremento del precio del crudo y el aumento de las acciones de las grandes petroleras, los rivales comerciales de Estados Unidos atraviesan caminos diferentes, algunos con más ventajas que otros.
Según varios analistas, el 20% del crudo a nivel global pasa por el Estrecho de Ormuz. En efecto, el bloqueo afecta a más de 3 mil navíos internacionales que diariamente curazaban por el pasaje. Luego de la intervención iraní, el petróleo West Texas Intermediate (WTI) y el crudo Brent registraron incrementos de valor en superiores al 11 y 9%, respectivamente.
Estrecho de Ormuz se ubica entre las costas de Emiratos Árabes Unidos, Omán e Iran. Fuente: Google Maps
Cada región experimentó en diferentes medidas el impacto que causó la interrupción de la ruta marítima del petróleo. En Europa y el continente americano, cada gobierno evalúa diferentes posibilidades para amortiguar el impacto en el precio de los combustibles.
En Medio Oriente, los principales productores de gas y petróleo han buscado rutas alternativas para continuar exportando. Aunque ninguna opción equivale al flujo marítimo que representaba Ormuz. Como consecuencia, el precio del barril de petróleo ha escalado a precios abismales.
Mientras tanto, las potencias rivales de Estados Unidos han experimentado de forma diferente el reordenamiento de las vías marítimas de crudo.
Mientras Arabia Saudita busca mantener sus exportaciones en un rango cercano a 7 millones de barriles de crudo por día con vías alternas, China reportó afectaciones por la situación en Ormuz. Según la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, las rutas de suministro adyacentes a Ormuz son una parte vital del comercio nacional.
Cifras oficiales consultadas por NotiPress informaron que China importa alrededor del 45% de crudo de Medio Oriente. Bajo esta línea, el gobierno del presidente Xi Jinpjng busca negociar con Irán para permitir otras rutas petroleras y facilitar el gas natural licuado procedente de Catar.
Por su parte, Rusia se encuentra en un contexto más favorable para continuar con el comercio de combustibles fósiles pese a la invasión en Irán. De acuerdo con Aleksandr Nóva, viceprimer ministro de Rusia, las empresas rusas de gas natural licuado comenzarán a desviar sus cadenas de suministro a la región Asia-Pacífico.
Las sanciones coordinadas por la Unión Europea por la guerra en Ucrania han robustecido las estrategias del Kremlin para aumentar su margen de posibilidades para asegurar sus rutas comerciales. Al respecto, el centro CREA indicó que pese al bloqueo de combustibles fósiles, las importaciones europeas de gas natural licuado ruso aumentaron, especialmente en Francia, donde registró un alza del 57%.
En este sentido, la administración de Vladimir Putin está aprovechando la oportunidad para suministrar petróleo a los países afectados por las importaciones de Medio Oriente, como China.
Por otro lado, Rusia cuenta con el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) que atraviesa Irán hasta llegar a India. Esta vía le permite a los tres países sostener el comercio de recursos sin tener que pasar por el estrecho de Ormuz.
Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC). Fuente: Google Maps
La suerte de Rusia viene también de la mano de Estados Unidos que autorizó a India a comprar petróleo ruso que provenga de altamar por 30 días. Esta exención ocurre tras meses de presión de la administración de Donald Trump hacia India, que incluyó la imposición de aranceles (recientemente suavizados) para que Nueva Delhi dejara de financiar la maquinaria de guerra rusa en Ucrania.