
Foto: Patricia Manero (NotiPress/Composición)
El conflicto en torno al estrecho de Ormuz entró en una nueva fase después de que Donald Trump amenazó a Irán con una posible destrucción masiva. Asimismo, el mandatario estadounidense reiteró su exigencia de abrir el paso marítimo antes del vencimiento de un plazo fijado por la Casa Blanca. El mensaje elevó la presión sobre una de las rutas energéticas más sensibles del mundo y reactivó alertas sobre el impacto de eventuales ataques contra infraestructura civil.
El martes 7 de abril de 2026, Trump publicó en su red social Truth Social un mensaje en el que afirmó: "Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso ocurra, pero probablemente ocurrirá". En el mismo texto, añadió: "Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen completo y total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizá algo revolucionariamente maravilloso pueda suceder, ¿QUIÉN SABE? Lo sabremos esta noche, uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo. 47 años de extorsión, corrupción y muerte finalmente terminarán. ¡Que Dios bendiga al gran pueblo de Irán!".
Publicación del presidente Donald Trump en Truth Social
La declaración apareció mientras se acercaba el límite impuesto por el mandatario estadounidense para que Irán reabriera el estrecho de Ormuz antes de las 8 p.m., hora del Este, de ese martes 7 de abril. Según reporta CNN, Trump ya había amenazado antes con destruir plantas eléctricas iraníes y otra infraestructura civil si Teherán no cumplía con esa exigencia dentro del plazo.
El nuevo mensaje también se difundió después de reportes sobre ataques aéreos en Teherán. La cobertura de CNN menciona humo elevándose desde zonas residenciales del este y oeste de la capital iraní tras bombardeos ocurridos el lunes 6 de abril de 2026. Ese contexto incrementó la atención internacional sobre un posible aumento de daños en áreas no militares y sobre la dimensión regional del conflicto.
La Casa Blanca y el propio Trump desestimaron las preocupaciones de que un ataque contra infraestructura civil pudiera constituir un crimen de guerra. Esa postura contrastó con las advertencias de especialistas en derecho internacional citadas en CNN, quienes señalaron que los ataques deliberados contra plantas eléctricas, sistemas de agua o instalaciones energéticas pueden ser considerados crímenes de guerra si no existe un objetivo militar claro o si el daño a la población civil resulta desproporcionado.
Esas disposiciones forman parte de las leyes de la guerra destinadas a limitar el impacto de los conflictos armados sobre civiles y bienes no militares. En ese contexto, el posible uso de la fuerza contra servicios esenciales en Irán colocó el foco en la legalidad de las operaciones y en los riesgos para la población en caso de una escalada durante la noche marcada por el ultimátum.
El escenario combina tres elementos inmediatos: un plazo fijado por Washington para la apertura del estrecho de Ormuz, una amenaza pública de gran escala emitida por Trump y la advertencia de expertos sobre la posible ilegalidad de atacar infraestructura civil sin justificación militar clara.
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