Ciudad de México,
Sergio F Cara
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
La consolidación del ecosistema fintech en México está transformando la forma en que los fondos de capital de riesgo evalúan a las empresas del sector. Si durante los años de mayor liquidez predominaba la búsqueda de crecimiento acelerado, hoy los inversionistas muestran una mayor disciplina y ajustan sus criterios de acuerdo con el nivel de madurez de cada startup.
En entrevista con Finnosummit, Andrés Fontao, CEO y cofundador, explicó para NotiPress que el cambio responde tanto a la evolución del mercado como al nuevo contexto financiero internacional. A diferencia del periodo de tasas de interés cercanas a cero, cuando existía una amplia disponibilidad de capital, actualmente los fondos son más selectivos y exigen fundamentos más sólidos antes de realizar nuevas inversiones.
Fontao señaló que esta mayor exigencia no implica que todos los inversionistas busquen lo mismo. En las etapas iniciales —como presemilla y semilla— el principal criterio continúa siendo el potencial del equipo fundador para identificar un problema, construir una solución con oportunidad de mercado y ejecutarla con éxito. En cambio, conforme las empresas avanzan hacia rondas de inversión más maduras, los fondos comienzan a priorizar la capacidad de alcanzar rentabilidad y demostrar un modelo de negocio sostenible.
El directivo atribuyó esta evolución, entre otros factores, a un entorno en el que las salidas para los fondos de venture capital mediante ofertas públicas iniciales (IPO) son menos frecuentes y las ventanas para concretarlas resultan más limitadas. Esto lleva a los inversionistas a analizar con mayor rigor las perspectivas de retorno antes de comprometer recursos en compañías que ya superaron las primeras etapas de desarrollo.
Debido al contexto, la competencia dentro del mercado fintech también influye en las decisiones de financiamiento. Fontao indicó que desarrollar una fintech orientada al consumidor final requiere hoy mayores niveles de inversión debido a la presencia de empresas consolidadas y nuevos participantes con amplia capacidad financiera y tecnológica, lo que incrementa la presión sobre los emprendedores que buscan escalar sus operaciones.
Pese a este escenario, el CEO de Finnosummit consideró que el cambio no representa un cierre de oportunidades para las startups, sino una evolución natural de un ecosistema que ha alcanzado una mayor madurez. Desde su perspectiva, el capital continúa disponible, pero ahora se asigna bajo criterios más estrictos que distinguen entre el potencial de las empresas emergentes y la capacidad de las compañías consolidadas para generar resultados financieros sostenibles.