
Foto: Gustavo Torres (NotiPress)
La confianza laboral se posiciona como el principal eje de credibilidad en México, en un contexto de creciente polarización social que modifica la interacción entre personas y organizaciones. El Edelman Trust Barometer 2026 identifica a los empleadores como la institución con mayor nivel de confianza, reflejando un cambio en la forma en que los individuos toman decisiones y construyen relaciones.
El informe señala que "mi empleador" alcanza un nivel de confianza del 81% entre empleados encuestados. Este resultado supera a las empresas, con 66%, y a las organizaciones no gubernamentales, con 62%, mientras el gobierno se mantiene en 43%, dentro de un rango de desconfianza.
El estudio describe una evolución en las dinámicas sociales recientes. Tras un periodo marcado por polarización que dificultó el diálogo, el país transitó hacia una etapa de agravio social caracterizada por cansancio y percepciones de ineficiencia institucional. Actualmente, el entorno muestra un desplazamiento hacia lo que Mariana Sanz, CEO de Edelman para América Latina y General Manager en México, denomina "confianza en la insularidad".
La directiva explicó que "Siete de cada diez mexicanos nos dice ‘yo no tengo ganas’ y ‘dudo en confiar en una persona que piensa distinto a mí’". Este comportamiento refleja una preferencia por círculos cercanos, como compañeros de trabajo, líderes directos, familiares y amigos, en detrimento de relaciones más amplias.
Este cambio también tiene efectos operativos dentro de las organizaciones. El informe indica que 41% de los empleados preferiría cambiar de área antes que reportar a un jefe con valores distintos, mientras 32% reduciría su esfuerzo si su líder mantiene creencias políticas diferentes. Estas condiciones introducen limitaciones en la colaboración y ejecución de proyectos.
Frente a este escenario, el rol del liderazgo adquiere una función relevante en la gestión de equipos. Sanz señaló que las organizaciones pueden actuar como "brokers de confianza", al generar condiciones para el diálogo entre posturas diversas. Esta función implica facilitar espacios donde se mantenga la comunicación, incluso ante desacuerdos.
En ese sentido, afirmó: "No podemos pensar en encontrar soluciones, en construir o innovar, si no podemos tener ese espacio de conversación constructiva y respetuosa". La necesidad de establecer entornos de intercambio se vincula directamente con la capacidad de las empresas para sostener niveles de productividad.
Tras la pandemia por Covid-19, la confianza hacia empresas y gobiernos tomó trayectorias distintas. Mientras las compañías consolidaron su credibilidad, las instituciones gubernamentales registraron una disminución en este indicador. Esta diferencia posiciona a las empresas como actores relevantes tanto en el ámbito económico como en el social.
El informe también identifica que la insularidad reduce la disposición a interactuar con ideas contrarias, lo que refuerza la fragmentación. Ante ello, el desarrollo de habilidades como escucha activa, negociación y observación se vuelve necesario para sostener entornos laborales funcionales.
De acuerdo con Sanz, el desafío actual consiste en avanzar hacia soluciones prácticas en contextos de tensión. La directiva indicó que el objetivo es pasar del "no funciona" al "cómo sí", mediante la construcción de acuerdos desde la cercanía sin excluir perspectivas distintas.
El Edelman Trust Barometer 2026 muestra que la confianza en México se concentra en relaciones inmediatas, con los empleadores al frente. Este cambio impacta la operación interna de las empresas, redefine el liderazgo y establece nuevas condiciones para la interacción social y productiva.
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