
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)
El factoraje internacional está ocupando un espacio que el crédito bancario tradicional no siempre logra atender entre empresas exportadoras mexicanas. La diferencia, de acuerdo con Rahul Garg, cofundador de Credlix, está en la forma de evaluar el riesgo: mientras los bancos suelen estructurar financiamientos de mediano plazo respaldados por activos, este tipo de operación exige entender la relación comercial entre proveedor, producto y comprador.
Durante una entrevista con NotiPress, Garg explicó que uno de los principales retos para las instituciones financieras consiste en evaluar operaciones donde el elemento central no es una maquinaria o un inmueble, sino una transacción comercial en curso. Esto obliga a analizar qué vende el proveedor, quién compra la mercancía y cómo funciona la cadena de suministro que conecta a ambas partes.
Genette Herrera, directora asociada de Credlix en México, señaló que esa diferencia se vuelve más evidente en el comercio internacional. A su juicio, el factoraje transfronterizo no puede reducirse a la compra de facturas, porque requiere entender la cadena de suministro, las condiciones de la operación y los riesgos asociados con compradores y vendedores.
Genette Herrera (izquierda) y Rahul Garg (derecha)
La ejecutiva añadió que los costos de financiamiento en México pueden elevarse por una combinación de factores, entre ellos el riesgo país y la evaluación que realizan las instituciones sobre compradores y proveedores. Frente a ese escenario, la startup tecnológico de origen indio apunta a incorporar también el riesgo del comprador internacional dentro del análisis de la operación.
Este enfoque puede resultar especialmente relevante para empresas mexicanas que venden a Estados Unidos. Herrera explicó que cuando el comprador estadounidense presenta un perfil de riesgo más favorable en el mercado internacional, esa condición puede contribuir a respaldar la operación del proveedor mexicano y facilitar el acceso a fondeo.
Otro elemento del modelo consiste en acceder a fuentes de financiamiento que no necesariamente están disponibles de manera directa para las empresas pequeñas. Herrera afirmó que la firma trabaja con grandes bancos internacionales y que esa relación permite ofrecer líneas a proveedores que, por su tamaño o nivel de ventas, tendrían mayores dificultades para obtenerlas por cuenta propia.
Tecnología en juego
Garg señaló que la compañía desarrolla capacidades de evaluación de riesgo crediticio mediante inteligencia artificial, mientras Herrera indicó que la plataforma utiliza tecnología para analizar características de las operaciones, aunque mantiene intervención humana en las decisiones.
A diferencia de un crédito tradicional, el esquema ofrecido por la firma de factoraje se vincula directamente con las cuentas por cobrar. Herrera explicó que el costo se calcula en función de los días efectivos de financiamiento y que el plazo puede llegar regularmente hasta 120 días. Si una operación prevista para 60 días se liquida antes, por ejemplo al día 40, el cobro corresponde únicamente a ese periodo.
En cuanto al costo, la ejecutiva indicó que el factoraje se ubica entre 1% y 4% mensual sobre el monto financiado de la factura, mientras la compañía puede anticipar actualmente hasta 90% del valor de la cuenta por cobrar en México.
Aquí el escenario adquiere relevancia por la estructura del comercio entre México y Estados Unidos. Como contexto, La firma informó que prevé destinar más de 100 millones de dólares al financiamiento de empresas mexicanas durante 2026 y que actualmente trabaja con más de 100 compañías estadounidenses importadoras de productos mexicanos.
La compañía también identifica un universo de más de 3,000 exportadores mexicanos que venden a Estados Unidos en sectores como automotriz, agricultura, textil y químicos. Garg explicó que, para otorgar financiamiento, el sector de actividad no necesariamente constituye el criterio principal: la calidad del comprador y la solidez de la operación comercial pueden tener mayor peso.
Bajo este esquema, el factoraje internacional aparece menos como una sustitución directa del crédito bancario y más como una herramienta adaptada a empresas cuyo principal activo financiero está en las ventas ya realizadas y pendientes de cobro. Para los exportadores, la capacidad de convertir esas cuentas por cobrar en liquidez puede determinar su margen para mantener producción, cubrir operación y continuar participando en cadenas de suministro internacionales.
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