Ciudad de México,
Judith Moreno
Crédito foto: Gustavo Torres (NotiPress/Composición)
En 2026, los sectores económicos con mayor exposición a auditorías fiscales por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT) en México son los relacionados con servicios y actividades industriales. Esta tendencia obedece al tipo de operaciones que caracterizan a ambos rubros, las cuales presentan mayores desafíos para acreditar materialidad ante las autoridades.
Así lo afirmó el abogado fiscalista Adrián Santamaría, cofundador de Kupfer Tax Services en entrevista con NotiPress realizada el 6 de febrero de 2026. Explicó que los servicios son especialmente atractivos para el SAT debido a su carácter intangible, lo cual dificulta comprobar la existencia real de las operaciones reportadas por los contribuyentes. En ese contexto, detalló que actividades como transportes, asesorías jurídicas, contabilidad, agencias de viajes, entre otras, deben extremar precauciones y mantener documentación robusta y actualizada.
"Lo que le gusta mucho al SAT son los servicios, porque los servicios básicamente son intangibles, entonces tienen que estar muy bien documentados", compartió a NotiPress el especialista en litigio tributario con casi tres décadas de experiencia.
Además del sector servicios, las industrias también ocupan un lugar prioritario dentro de las estrategias de fiscalización. Esto incluye a empresas dedicadas a la transformación de productos o generación de bienes, sin importar si operan en sectores tradicionales como metalmecánica o en industrias emergentes vinculadas a tecnología. La razón, señaló Santamaría, radica en el potencial económico de estas actividades y la expectativa de utilidades elevadas que generan.
Las revisiones fiscales en estos sectores suelen enfocarse en comprobar la autenticidad de las operaciones, verificar que las empresas cuenten con documentación suficiente y que exista congruencia entre sus ingresos, deducciones y procesos productivos. En ese sentido, la autoridad evalúa aspectos como contratos, evidencia de entrega de servicios o productos, flujo operativo y registros internos.
Frente a este entorno, reforzar procesos administrativos y contar con documentación verificable es clave para evitar riesgos fiscales. Adrián Santamaría explicó que errores en los soportes pueden derivar en acusaciones por falsedad de documentos cuando la información no coincide con la operación real.
Otra recomendación clave para las empresas consiste en evaluar permanentemente los riesgos fiscales derivados de sus operaciones habituales. Esta práctica puede incluir auditorías internas, actualizaciones de sistemas de gestión, así como el acompañamiento de especialistas en derecho fiscal. El objetivo principal es anticiparse a los criterios aplicados por el SAT en sus procesos de revisión.
A pesar del enfoque más riguroso sobre servicios e industrias, Santamaría indicó que los sectores salud y educación suelen tener menos interacciones con la autoridad fiscal, salvo cuando se detectan movimientos financieros atípicos o indicios de irregularidades. Aun así, recomendó no confiarse y mantener niveles mínimos de cumplimiento.
La actual estrategia de fiscalización busca consolidar un modelo de recaudación eficiente, apoyado en tecnología y cruces automatizados. Bajo estas condiciones, contar con evidencia sólida ya no es una ventaja competitiva, sino una obligación para operar con seguridad jurídica en el entorno fiscal mexicano.