Cómo implementar efectivamente un modelo laboral híbrido

 02-12-2021
Fernanda Martínez
   

 

Crédito foto: Dylan Ferreira en Unsplash

Crédito foto: Dylan Ferreira en Unsplash

 

A pesar de que se está retomando la vida postpandemia poco a poco, algunas personas consideran el modelo híbrido como la norma que se debe de seguir. Una encuesta realizada por PwC en Estados Unidos, aseguró, el 68% de los empleadores desean ver a su gente tres días o más a la semana. Al contrario, el mismo porcentaje de los empleados quisiera asistir dos días o menos a la oficina. Por su parte, el 29% de los trabajadores manifestaron querer teletrabajar de forma permanente.

Por otra parte, el regreso a las oficinas y a clases ha ido incrementando paulatinamente en los últimos meses, lo cual provocado un aumento de tráfico. Esto ha provocado que la movilidad en México incrementara cerca de un 19 por ciento frente a los datos de febrero de 2020, según indica la plataforma de Google. Al cierre de la tercera semana de noviembre, los desplazamientos hacia el trabajo fue una de las categorías con más dinámica, al tener un alza del 23%. Por su parte, datos del gobierno de la Ciudad de México señaló que la recuperación vehicular apunta a niveles de entre 110 al 130%. Estos datos señalan la necesidad de reservar las reuniones presenciales a ocasiones de verdadera utilidad e importancia.

No obstante, establecer un punto medio es complicado tanto para las empresas, como para los empleados. Por lo mismo, el profesor Robert Pozen, explicó al equipo de NotiPress una serie de criterios necesarios para el proceso de volver a la presencialidad salga bien. El profesor fue recientemente invitado por el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) a la Conferencia de Bancos Centrales e Instituciones oficiales.

Para hacer un proceso armonioso es necesario tener en cuenta la función del equipo y considerar la ubicación geográfica, pues muchas veces no vale la pena desplazar a muchas personas para una reunión rutinaria. Analizar si la reunión es más fácil por trabajo remoto o presencial, de igual forma, el profesor recomienda "promover espacios físicos y cognitivos sin agenda con el objetivo de mejorar el relacionamiento de los empleados".

También señaló la importancia de dar a entender el motivo de la asistencia, el cual "debe tener un propósito definido y busque aprovechar la interacción". Concentrase en lo que se va a hacer y son importantes los encuentros directos y frecuentes entre jefe y subordinados, indicó también reducir las citas virtuales a ocho personas con cámaras encendidas. Tratar a todo los asistentes como si estuvieran conectados remotamente es fundamenta para la inexistencia de "asistentes de segunda clase". "Definir metas para cada empleado y ayudar a que se cumplan, ojalá con indicadores de éxito claros para cada función o proyecto", mencionó el profesor. Finalizó pidiendo aceptar la nueva realidad, la cual debe combinar comodidad, responsabilidad y sentido común.

"No debe existir una misma política de trabajo remoto para todos dentro de la misma organización. La razón es, las responsabilidades y las necesidades de oficina de las diferentes áreas de un negocio son distintas. No se trata de que el jefe sea el que establezca las reglas del juego, ni mucho menos cada individuo. Lo mejor, es que la decisión sea tomada por los equipos funcionales e incorpore cinco elementos: Función, Ubicación, Organización, Cultura y Agendamiento" aseguró el profesor Pozen.

Permanecer para siempre en la virtualidad trae costos que van desde la dificultad de construir objetivos comunes, hasta el fortalecimiento de la sensación de permanencia. Es fundamental combinar un híbrido de los dos mundos -virtual y presencial- para que la crisis derivada de la pandemia por Covid-19 se convierta en una verdadera oportunidad.

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