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Una casa económica puede convertirse en una carga cuando las filtraciones, grietas y problemas de humedad aparecen pocos años después de terminar la obra. Frente al déficit habitacional en México, especialistas del sector plantean que reducir costos durante la construcción de viviendas no debería implicar sacrificar la seguridad, la durabilidad ni el desempeño de los materiales de construcción.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), el déficit habitacional alcanza 8.8 millones de hogares. Además, 21.9% del parque habitacional nacional presenta algún tipo de rezago, situación que afecta a más de 30 millones de personas.
Para los especialistas, la diferencia entre una vivienda capaz de proteger a sus habitantes durante décadas y otra expuesta al deterioro prematuro depende de la calidad de los materiales, el diseño estructural y la correcta ejecución de la obra.
"El verdadero ahorro nunca está en comprar el material más barato, sino en construir una vivienda que permanezca segura, estable y funcional durante toda su vida útil. Cuando una familia invierte en materiales de calidad, está invirtiendo en tranquilidad y en patrimonio", afirmó Gilberto Méndez, director comercial de Novaceramic.
Construir bien reduce gastos a largo plazo
El costo inicial representa solo una parte del valor real de una vivienda. Materiales de bajo desempeño o procedimientos constructivos inadecuados pueden provocar reparaciones constantes, deformaciones, humedad, pérdida de eficiencia energética e incluso afectaciones estructurales.
Ante este panorama, el ladrillo cerámico se mantiene como una alternativa para la construcción de viviendas permanentes debido a su resistencia mecánica, estabilidad estructural y comportamiento ante el fuego. También ofrece aislamiento térmico, una característica que puede disminuir el consumo de energía destinado a la climatización.
Su durabilidad y menor necesidad de mantenimiento contribuyen a conservar el valor patrimonial del inmueble. Sin embargo, el desempeño del material también depende de que forme parte de un sistema constructivo correctamente diseñado y ejecutado.
"El ladrillo ofrece mucho más que resistencia. Aporta estabilidad, confort térmico, eficiencia energética y una vida útil que puede superar varias generaciones cuando forma parte de un sistema constructivo correctamente diseñado. No es únicamente un material; es una inversión en seguridad", explicó Méndez para NotiPress.
Autoproducción exige materiales y asesoría
La autoproducción de vivienda conserva un peso relevante dentro del sector habitacional mexicano. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), esta modalidad representa 55.6% del Producto Interno Bruto de la vivienda, reflejo de la participación directa de las familias en la edificación de sus hogares.
No obstante, la Conavi señala que 89.7% de las viviendas autoconstruidas con rezago habitacional fueron levantadas con recursos propios. Esta proporción muestra la necesidad de acompañar el esfuerzo económico de las familias con materiales confiables, capacitación y asesoría técnica.
"Cada vivienda representa el patrimonio de una familia. Por eso creemos que construir con ladrillo no sólo significa levantar muros; significa construir hogares más seguros, más eficientes y con mayores posibilidades de trascender a las siguientes generaciones", concluyó Méndez.
Frente a una demanda habitacional medida en millones de hogares, el desafío no consiste únicamente en aumentar el número de viviendas construidas. También implica asegurar que las decisiones tomadas desde el primer día permitan conservar su seguridad, funcionalidad y valor patrimonial durante el mayor tiempo posible.
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