Ciudad de México,
Patricia Manero
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
Las empresas de recursos naturales lideran un nuevo ciclo de crecimiento global impulsado por la reconfiguración de cadenas de suministro, la transición energética y el avance de la inteligencia artificial. Según Daniel Sullivan y Darko Kuzmanovic, gestores de Janus Henderson Investors, este proceso, denominado "Supercycle 2.0", se consolida como una tendencia estructural de largo plazo.
En 2025, las compañías del sector registraron ganancias del 29.7%, superando al índice MSCI ACWI, que alcanzó el 22.9%. Este desempeño estuvo impulsado por la desglobalización y el nearshoring, factores que incrementaron la demanda de materias primas estratégicas como oro, cobre, uranio y litio.
Sullivan y Kuzmanovic indican para NotiPress que este superciclo presenta un alcance más amplio que el registrado en la década de 2000, asociado al crecimiento de China. En esta etapa, la reconstrucción de cadenas de suministro requiere inversiones sostenidas en minería, refinación y manufactura a nivel global.
El crecimiento demográfico en regiones como África y Asia Central refuerza esta tendencia. Las proyecciones señalan que la clase media global superará los 4 mil millones de personas en 2025 y sumará mil millones adicionales en la próxima década, lo que incrementará la demanda de energía, infraestructura, agua y alimentos.
La transición energética también incide en el aumento del consumo de minerales. El cobre se posiciona como un insumo clave para redes eléctricas, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento, junto con litio, níquel y otros materiales críticos necesarios para tecnologías limpias.
En paralelo, la inteligencia artificial emerge como un factor que incrementa la demanda energética, especialmente por el desarrollo de centros de datos. Este fenómeno impulsa el uso de energía nuclear, elevando la relevancia del uranio dentro del mercado energético global. Asimismo, el uso de inteligencia artificial en procesos industriales también contribuye a mejorar la eficiencia en la exploración geológica, la producción minera y el procesamiento de materiales, lo que impacta en la productividad del sector.
Los mercados energéticos registran volatilidad en un contexto de tensiones geopolíticas, incluyendo conflictos en Medio Oriente. Este entorno refuerza el papel estratégico de los recursos naturales en la seguridad energética y económica de los países. Las oportunidades de inversión se concentran principalmente en el sector minero, donde se identifica una escasez estructural de ciertos minerales frente a una demanda creciente. Este comportamiento contrasta con el sector agrícola, que mantiene flujos comerciales más estables.
De cara a 2026, factores como la infraestructura vinculada a inteligencia artificial, la transición energética, el fortalecimiento de capacidades de defensa y el crecimiento demográfico sostienen la expansión del superciclo. En este contexto, las acciones de recursos naturales se posicionan como instrumentos asociados a cobertura frente a la inflación y retornos sostenidos.