Vivienda deja de medirse por unidades y se enfoca ahora en el patrimonio familiar

 17-04-2026
Carlos Ortíz
   
Portada | Negocios
Foto: Cortesía

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La discusión sobre vivienda en México cambió de eje durante el foro Los Nuevos Retos de la Vivienda. Esto donde representantes del sector público, privado y organismos especializados coincidieron en que las casas no deben evaluarse solo por el número de unidades construidas, sino por el bienestar, la seguridad, la durabilidad y el patrimonio familiar que ofrecen a las familias.

En Ciudad de México, en el Colegio de Arquitectos, el encuentro se realizó en el 35 aniversario de Industrias Novaceramic. La jornada reunió a directivos empresariales, especialistas técnicos y autoridades para revisar retos del desarrollo habitacional rumbo al Programa Nacional de Vivienda 2026-2030, enfatizándose en calidad constructiva, materiales y política pública.

Durante la apertura, Alfredo Martínez Alonso, CEO de Grupo Resnova; Fernanda Lonardoni, jefa del Programa para México, Cuba y Centroamérica de ONU-Habitat; Wendy Nieva, directora de la Unidad de Negocios de la Sociedad Hipotecaria Federal; y Estela Baltazar, secretaria general y directora general del CAM-SAM, coincidieron en que la calidad técnica debe sostener cualquier política de vivienda. El planteamiento marcó el tono de un foro enfocado en desempeño estructural y habitabilidad de largo plazo.

Ante el primer bloque, este abordó los criterios técnicos en el diseño y construcción de vivienda. Sebastián Serrano Vega, Gerardo Osio, Armando Gallegos y Juan Carmona expusieron la necesidad de usar materiales capaces de responder a estándares más exigentes de durabilidad y desempeño, en un contexto marcado por condiciones sísmicas y climáticas. En esa mesa, la cerámica estructural fue presentada como una referencia para proyectos que buscan superar los mínimos normativos.

Con la segunda discusión se incorporó la visión de sociedad civil y organismos de innovación sobre nuevas demandas habitacionales. Circe Díaz Duarte, directora general de Política de Vivienda de la SEDATU, participó en este bloque junto con representantes de Hábitat para la Humanidad, COMVIVE, Ciudad de Cuidados y ONU-Habitat Mesoamérica. Los participantes señalaron que la durabilidad de los materiales impacta de forma directa en la solidez del patrimonio y en el bienestar social de quienes habitan una vivienda.

Otro de los ejes del foro se centró en la importancia de los materiales dentro de la política de vivienda. Gilberto Méndez Pineda, Fernando Gómez del Cano y representantes de Calidra, Mexlam y Tatsa sostuvieron que reducir costos en la construcción no debe trasladarse a una menor calidad de vida para ocupantes. La discusión colocó el costo de habitar, y no solo el de construir, como parte del debate sobre vivienda adecuada.

Pasando a la mesa sobre viabilidad y retos reales del mercado. Estuvo moderada por Horacio Urbano, directivos de CANADEVI, Grupo DIC, Grupo Hermor, PEMA y CONCANACO SERVITUR señalando: el desafío actual consiste en equilibrar rentabilidad con una oferta que pueda "envejecer con dignidad". Esa postura vinculó la planeación de largo plazo con el cumplimiento de estándares técnicos y con la seguridad patrimonial de las familias.

Tras la parte final del foro, esta se enfocó en política pública. Circe Díaz Duarte presentó cuatro pilares del Programa Nacional de Vivienda 2026-2030: coordinación interinstitucional, reducción del déficit habitacional, armonización normativa y ordenamiento territorial justo y sostenible. De acuerdo con la exposición, esos ejes buscan garantizar el derecho humano a una vivienda adecuada y orientar el crecimiento urbano hacia un modelo ordenado y centrado en las necesidades familiares.

El cierre incluyó la presentación del manifiesto El Bienestar Empieza en Casa, un decálogo impulsado por Novaceramic. El informe propone priorizar confort térmico, durabilidad, seguridad estructural, costo de habitar, comunidad y plusvalía. En ese contexto, Alfredo Martínez afirmó: "El éxito de la vivienda en México no debe medirse por cuántas casas se construyen, sino por la calidad de vida que generan; el compromiso de la industria es entregar hogares que envejezcan con dignidad y aseguren el patrimonio de las familias por décadas". El planteamiento resumió el eje del encuentro: vincular materiales, política pública y mercado con una vivienda que conserve valor y condiciones de habitabilidad a largo plazo.




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