Ciudad de México,
Patricia Manero
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El debate sobre la vivienda social en México incorpora un nuevo enfoque que prioriza el costo de habitar por encima del costo de construcción, al considerar factores como el gasto energético, el mantenimiento y la calidad de vida a largo plazo. Este cambio ocurre en un contexto donde el desarrollo habitacional ha privilegiado métricas como el precio por metro cuadrado, la velocidad de edificación y el volumen de unidades construidas. Sin embargo, especialistas señalan que estos criterios no contemplan los costos que las familias enfrentan una vez que ocupan las viviendas.
Uno de los factores centrales es el confort térmico. En un país con condiciones climáticas diversas, la capacidad de una vivienda para mantener temperaturas estables influye directamente en el consumo energético. De acuerdo con estimaciones de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía, hasta el 30% del gasto en hogares puede destinarse a climatización en zonas de alta demanda térmica.
El uso de materiales con inercia térmica, como el ladrillo, permite reducir la dependencia de equipos como ventiladores o sistemas de aire acondicionado. Esta característica incide en el gasto mensual de las familias y en la eficiencia energética del hogar.
Asimismo, el mantenimiento representa otro componente relevante en el costo de habitar. Aunque las viviendas nuevas presentan condiciones similares al inicio, su desempeño a lo largo del tiempo depende de los materiales utilizados. Opciones como el ladrillo requieren menos intervenciones correctivas y presentan un desgaste progresivo, lo que reduce gastos acumulados.
Sobre este punto, Daniel Lúa, gerente comercial de Novaceramic, señaló para NotiPress: "Cuando hablamos de vivienda social, el error es pensar solo en cuánto cuesta construirla. La conversación correcta es cuánto le va a costar a una familia vivir ahí durante los próximos 20 o 30 años".
Además del aspecto económico, la calidad constructiva influye en la percepción de valor de la vivienda. Datos de la Sociedad Hipotecaria Federal indican que este bien representa el principal componente del patrimonio de los hogares en México, por lo que su durabilidad y apariencia impactan en la plusvalía.
El diseño urbano también incide en el entorno habitacional. Materiales que aportan variación visual y durabilidad contribuyen a la integración comunitaria y al mantenimiento del valor del conjunto habitacional. En ese sentido, Lúa agregó: "Un desarrollo que envejece bien no solo conserva su valor, lo fortalece. El ladrillo tiene la capacidad de mantenerse vigente estética y funcionalmente, y eso impacta directamente en la plusvalía de la vivienda".
La discusión actual plantea incorporar el costo de habitar como variable clave en la planeación de vivienda social, considerando su ciclo de vida completo y no solo su construcción inicial. El enfoque de vivienda social en México incorpora el costo de habitar como elemento central, al incluir factores como consumo energético, mantenimiento y plusvalía en el análisis del desarrollo habitacional.