Compañías e iniciativas civiles usan de impresoras 3D contra pandemia de Covid-19

 27-05-2020
Álvaro Sánchez

 

   

 

La crisis de coronavirus ha puesto a prueba los sistemas sanitarios del mundo que están haciendo frente a la escasez de insumos médicos. La falta de recursos despertó el ingenio de la población para encontrar soluciones, una de ellas ha sido el uso de impresoras 3D, acción que pretende mitigar el impacto de la pandemia y ayudar al sistema de salud para no ser totalmente desbordado.

Muchas personas alrededor del mundo continúan luchando para responder a la pandemia de Covid-19. Académicos, aficionados, expertos en fabricación y empresas profesionales se han unido a la causa usando impresoras 3D para satisfacer las necesidades de los trabajadores de la salud y otros servicios esenciales. Cubrebocas, mascarillas, caretas, válvulas y demás partes usadas en los respiradores son los productos que más escasean en esta pandemia y estas piezas son en las que se han enfocado a producir con las impresoras 3D.

Toda iniciativa actual inició cuando las líneas de suministro existentes luchaban por mantenerse al día y cuando las personas con acceso a una impresora 3D se dieron cuenta de que muchos recursos médicos son bastante fáciles de producir, cualquier persona con una impresora 3D, incluso un láser o un cortador de chorro de agua puede construirlos con materiales básicos.

Estas acciones comenzaron a crecer después de ver la eficacia de este modo de producción y actualmente algunas de las iniciativas están altamente organizadas e involucran asociaciones a través de las líneas federales para obtener materiales y hacer uso de instalaciones de fabricación de grado industrial.

Por mencionar algunos ejemplos, Apple anunció a principios de abril que su compañía produciría decenas de millones de protectores faciales a los trabajadores de la salud de California (además cuenta con un tutorial en su página web para quien desee unirse y fabricarlos por su cuenta); Nike ha reutilizado los materiales y los procesos de fabricación de sus zapatillas con el objetivo de producir protectores faciales. Razer, el fabricante de accesorios en juegos, construyó su propia línea de producción de mascarillas automáticas en Singapur, equipada con máquinas expendedoras para distribuirlas por la ciudad.

Innumerables otras compañías, desde el equipo de cohetes financiado por Jeff Bezos, Blue Origin, hasta la división de ciencias de la vida de Alphabet, Verily, están poniendo recursos para la producción de material médico. La falta de regulaciones en torno a los protectores faciales, válvulas, respiradores y demás equipo médico, ha convertido a la impresión 3D en una opción viable para fabricantes grandes y pequeños que buscan participar de alguna manera.

El problema con los materiales médicos es que sólo los fabrican un número limitado de empresas en el mundo y los grandes fabricantes sólo envían unidades según los pedidos de las oficinas de adquisiciones de grandes instituciones médicas y gobiernos federales. Por esta otra razón la impresión 3D se ha vuelto tan factible.

Gran parte del material médico puede fabricarse a bajo precio, desinfectarse fácilmente y luego reutilizarse; además, no tienen restricciones regulatorias estrictas en cuanto a su producción. Los expertos indican imprimir en 3D cuesta un tercio del total de lo que costaría comprar en el mercado. No obstante, algunos empresarios ya se han quejado de este tipo de iniciativas debido a que supuestamente infringe propiedad intelectual y amenazan con demandar a quien lo siga haciendo.

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