¿Cuáles son los principales pros y contras de los audiolibros?

 09-07-2019
Belem Ruiz

 

   

 

Los libros de papel y los libros electrónicos no están solos en su labor de enseñar y entretener a las personas, desde hace aproximadamente cinco décadas también existen los audiolibros, cuya historia está ligada a la de los e-books y el Proyecto Gutemberg de Michael Hart; pasaron 531 años entre la invención de la imprenta de Johannes Gutenberg y la aparición de los primeros audiolibros nacidos de la iniciativa de Hart en 1971. El formato audible de los libros tiene una importante cantidad de usuarios, lo suficiente para que en 2008 Amazon comprara Audible. Pero ¿cuáles son los principales pros y contras de los audiolibros?

Algunos pros de los audiolibros, si los comparamos con los libros de papel y los electrónicos:

1. Multitarea. Si vas de pie en el transporte público, estás en una sesión de ejercicio o es la hora de hacer los quehaceres del hogar, puedes aprovechar ese tiempo para escuchar un audiolibro.

2. Espacio. A diferencia de los libros impresos, los audiolibros no ocupan espacio en tu librero, escritorio o mochila, puedes tener cientos o miles de audiolibros en los dispositivos de almacenaje adecuados.

3. Sin luz. Si por algún motivo no tienes a la mano una lámpara o no quieres encender una luz en medio de la noche, ello no impide que puedas disfrutar el audio de una obra maestra de la literatura con tus audífonos.

4. Duración. Desde el inicio sabes exactamente cuántas horas en total te llevará escuchar el audiolibro, pues los archivos de audio disponen esa información al reproducirlos o en sus descripciones.

5. Narrador. Algunos profesionales del área son verdaderos maestros en su labor y logran llevarte a través de su narración a una nueva dimensión de disfrute o comprensión de la obra que estés escuchando.

Por otro lado, los audiolibros asimismo presentan algunos contras frente a los otros formatos:

1. Tecnología. Necesitas forzosamente un dispositivo capaz de reproducir el audio, ya sea tu celular, una computadora, un reproductor de audio u alguna otra invención tecnológica que soporte tales archivos.

2. Distracciones. Cuando estás escuchando un audiolibro, es fácil distraerse con algún estímulo de tu entorno; a veces tienes que volver a escuchar un pasaje un par de veces antes de entenderlo.

3. Vocabulario y ortografía. En ocasiones no entiendes una palabra o resulta difícil saber cómo se escribe, por ejemplo, un apellido extranjero; además, leer palabras nuevas nos ayuda a aumentar nuestro vocabulario.

4. Resaltar o compartir pasajes. Si eres de quienes subrayan líneas o pasajes enteros, eso es algo que no podrías hacer en un audiolibro; ciertamente existen herramientas para compartir en redes sociales unos cuantos segundos de narración, pero no son muy prácticas.

5. Narrador. Sí, en ocasiones puedes adquirir un excelente título en su versión de audiolibro, mas ello no necesariamente significa que el narrador sea capaz de hacerle justicia a esa obra.

Si el costo y el talento de los narradores es lo que te detiene, sabe que en México existen portales cuyos contenidos son gratuitos y garantía de calidad, tal es el caso de Descarga Cultura (Universidad Nacional Autónoma de México), donde —además de música clásica— se ofrecen audiolibros (obras completas o fragmentos, debates o conferencias...) a los amantes de la literatura y las ciencias; algunos audiolibros son leídos en voz de los propios autores. Figuran en el catálogo personalidades como Miguel de Alcubierre, Inés Arredondo y Óscar de la Borbolla; y temas como misoginia, bioética y colesterol.

A la hora de decidirse por uno de estos formatos de libro, los principales pros y contras ayudan a determinar cuándo uno u otro se adapta mejor a circunstancias particulares, por ejemplo: un libro electrónico para leer en el smartphone mientras viajamos en el transporte público o un audiolibro si nos transportamos en auto propio o de pie en el metro, pero un libro de papel antes de dormir. Aunque al final el gran consentido de la mayoría en los mercados sigue siendo el libro impreso: más de la mitad de los lectores prefieren los libros de papel, mas en los últimos años ha ido en aumento el número de personas que adquieren tanto ejemplares físicos como electrónicos.

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