Enanas marrones: el hallazgo que abre nuevas pistas sobre mundos lejanos

 18-10-2026
Martín Olivera
   
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)/ imagen ilustrativa

Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)/ imagen ilustrativa

A millones de millones de kilómetros de la Tierra existen mundos que nunca llegaron a convertirse en estrellas, pero conservan una actividad atmosférica sorprendente. Estos objetos, conocidos como enanas marrones, presentan nubes cambiantes, circulación de gases y condiciones que permiten investigar fenómenos difíciles de observar en otros cuerpos celestes.

Su existencia plantea una particularidad astronómica: se forman mediante el colapso de grandes nubes de gas, como las estrellas, pero carecen de suficiente masa para mantener la fusión estable del hidrógeno. Por esa razón, emiten principalmente el calor residual de su formación y se enfrían progresivamente, mientras ocupan una posición intermedia entre las estrellas y los planetas gigantes.

NASA

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Dos investigaciones realizadas mediante los telescopios espaciales James Webb y SPHEREx, de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), permitieron examinar sus atmósferas con un detalle extraordinario. Los resultados muestran procesos meteorológicos semejantes a los de Júpiter y diferencias químicas que todavía representan desafíos para los modelos científicos.

Nubes de agua en un mundo que apenas emite luz

Uno de los objetos investigados fue WISE 0855, una enana marrón situada aproximadamente a 7,5 años luz de nuestro planeta. Su temperatura ronda los ocho grados Celsius bajo cero, una condición excepcionalmente fría para un cuerpo de estas características.

El equipo dirigido por Brittany Miles, astrónoma de la Universidad de Arizona, utilizó el telescopio James Webb para observarlo durante once horas consecutivas. Durante ese período, los instrumentos registraron información espectral cada quince minutos, permitiendo identificar variaciones relacionadas con las nubes y la composición atmosférica.

Los resultados aportaron evidencias de que las nubes de agua cambian de espesor mientras diferentes regiones del objeto quedan orientadas hacia el telescopio. También identificaron señales asociadas con monóxido de carbono y fosfina, cuya distribución puede modificarse mediante movimientos de gases desde capas profundas.

Este fenómeno se relaciona con la convección, un proceso mediante el cual el material caliente asciende y otras masas descienden. Aunque sus condiciones son diferentes, las enanas marrones presentan mecanismos atmosféricos comparables con los observados en Júpiter.

Por qué estos descubrimientos importan para el futuro

Una segunda investigación, desarrollada mediante el telescopio espacial SPHEREx, examinó 37 enanas marrones con temperaturas y características atmosféricas diferentes. Sus observaciones permitieron identificar señales de agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono y metano mediante mediciones de distintas longitudes de onda.

Los investigadores encontraron diferencias considerables entre objetos de temperaturas semejantes, especialmente durante las transiciones atmosféricas relacionadas con la formación y desaparición de determinadas nubes. Estas variaciones todavía no pueden reproducirse completamente mediante los modelos teóricos utilizados para explicar la evolución de estos cuerpos.

Comprender esos procesos podría mejorar las futuras observaciones de exoplanetas gigantes, es decir, planetas que orbitan estrellas fuera del sistema solar. Las nubes pueden modificar la radiación recibida por los telescopios, mientras los movimientos atmosféricos alteran las señales químicas utilizadas para identificar moléculas.


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