
Foto: Unsplash
Una batería subterránea de hidrógeno empieza a operar en China mediante cavernas naturales de sal, un modelo diseñado para almacenar excedentes de energía solar y eólica. La instalación busca guardar hidrógeno a gran escala y liberarlo cuando la demanda eléctrica lo requiera, según la información técnica disponible sobre el proyecto.
La planta se ubica en Jingzhou, provincia de Hubei, una región con formaciones subterráneas aptas para contener gas. El proyecto utiliza cavernas salinas aprovechadas con tecnología de la empresa local Pingmei Shenma y forma parte de los planes energéticos chinos vinculados con la neutralidad de carbono antes de 2060.
Actualmente, la instalación opera con dos compresores capaces de inyectar hidrógeno a una presión de 15 megapascales. Su tasa de inyección alcanza 2,000 metros cúbicos estándar por hora, mientras el plan de expansión contempla llegar a 1.5 millones de metros cúbicos en los próximos años.
"El almacenamiento de hidrógeno en cavernas de sal es una tecnología clave para superar el cuello de botella del almacenamiento y transporte a gran escala, y para apoyar la construcción de un nuevo sistema energético", afirmó Yang Chunhe, investigador de la Academia China de Ingeniería, citado por la prensa.
Lo atractivo del proyecto radica en el uso de cavernas salinas como depósitos energéticos. Estas formaciones tienen alta impermeabilidad y pueden autosellar microfisuras bajo presión, una característica relevante porque el hidrógeno es una molécula de tamaño reducido y difícil de contener.
Dicha presión natural del subsuelo también permite mantener el gas comprimido a cientos de metros de profundidad. Con ello, el sistema reduce la necesidad de energía adicional para conservar el hidrógeno almacenado en condiciones operativas.
Las cavidades se crean mediante lixiviación por solución, un proceso basado en inyectar agua dulce para disolver sal y formar espacios huecos controlados. Después, las cavernas se someten a pruebas de presión para verificar su integridad, y pueden alcanzar dimensiones comparables a rascacielos enterrados, con vida útil superior a 50 años.
Respecto a China, incorporó aleaciones especiales, recubrimientos cerámicos, sistemas de purificación e intercambiadores térmicos para proteger tuberías y válvulas. La instalación también está monitoreada con sensores sísmicos, usados para vigilar la estabilidad estructural del complejo.
En términos operativos, el sistema aprovecha electricidad solar y eólica sobrante para producir hidrógeno mediante electrólisis. Cuando la red requiere energía, ese hidrógeno puede reconvertirse en electricidad mediante turbinas de gas o pilas de combustible.
Conforme los especialistas, señalan que este tipo de almacenamiento de hidrógeno puede superar a las baterías de ion litio en aplicaciones de larga duración, especialmente por costo. También permite almacenamiento estacional, requiere poco mantenimiento y reduce impacto ambiental al ubicarse bajo tierra.
Finalmente, el proyecto también podría abastecer a industrias químicas, producción de fertilizantes y transporte pesado mediante hidrogeneras. China planea replicar este modelo en regiones con domos salinos para conectar zonas con recursos renovables con centros industriales mediante una red nacional.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS