
Foto: Gobierno de México
México iniciará construcción de Coatlicue, una supercomputadora nacional que se ubicará entre 20 más potentes del mundo, con capacidad proyectada de 314 petaflops y arquitectura basada principalmente en GPUs de nueva generación. Anunciado en noviembre de 2025 durante la conferencia presidencial, fue ampliado en entrevista con WIRED por Jorge Luis Pérez Hernández, coordinador nacional de Infraestructura Digital de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT).
De acuerdo con el funcionario, Coatlicue representa una inversión estratégica que permitirá, por primera vez, abordar desde territorio nacional problemas públicos como la eficiencia energética, predicción climática, combate al fraude fiscal y análisis de datos complejos. "Significa que, por primera vez, vamos a tener la capacidad real de abordar los problemas que ya sabemos cómo resolver, pero nunca habíamos tenido la tecnología para hacerlo", declaró Pérez Hernández.
El proyecto está inspirado en el modelo español de la supercomputadora MareNostrum 5, del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, cuyo director, Mateo Valero Cortés, firmó un convenio con México como parte del diseño técnico. A diferencia de modelos modulares en países como Alemania o la India, Coatlicue combinará una arquitectura tradicional centralizada con conexiones estratégicas a otras supercomputadoras nacionales, similares a las de UNAM y Sonora.
Actualmente, el plan considera un centro de datos con hasta 200 racks y cerca de 15,000 GPUs, aunque esta cifra podría ajustarse según la disponibilidad del nuevo modelo de tarjetas gráficas en 2027, año proyectado para su adquisición. Durante 2026, el proyecto se enfocará exclusivamente en la obra civil e infraestructura energética y térmica, según explicó el funcionario.
Dicho sistema demandará un mínimo de 12.5 megawatts, con previsión de escalar al doble en función de la evolución tecnológica de los servidores. Para su refrigeración, se evalúa un circuito geotérmico cerrado con baja pérdida hídrica, que aprovecharía la temperatura subterránea para evitar consumo excesivo de agua en zonas urbanas. "No hay fuga, no hay pérdida", aclaró Pérez Hernández.
Más allá del poder de cómputo, el coordinador subrayó que Coatlicue forma parte de un plan más amplio de infraestructura y formación nacional en inteligencia artificial, análisis de datos y ciberseguridad. Esto incluye la creación de un Centro Público de Formación en IA y otros programas orientados a capacitar ingenieros en nuevas especialidades demandadas por el mercado actual.
Pérez Hernández también descartó que el objetivo sea competir con proyectos internacionales por potencia. "No vamos por la competencia de quién tiene más petaflops. La meta es construir una máquina útil para los problemas que enfrentamos", señaló. Aun así, confirmó que Coatlicue superará en capacidad a cualquier otra máquina en América Latina.
Su diseño contempla actualizaciones de hardware cada cinco años, lo cual permitiría extender su relevancia tecnológica y evitar la obsolescencia en una década. "El valor no está en las GPUs, sino en los problemas que podemos resolver con ellas", puntualizó el funcionario. Aunque el cómputo cuántico ha ganado visibilidad internacional, Coatlicue está orientada a retos concretos de política pública. Según Pérez Hernández, "todavía no creemos que sea el momento" para implementar infraestructura cuántica en el país, aunque no descarta su exploración futura.
Contenido actualizado el 16-01-2026 14:04
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