Países investigan plasma de pacientes recuperados para crear vacuna contra COVID-19

 08-04-2020
Iván González

 

   

 

Dos equipos de médicos en diferentes hospitales de China y uno en Estados Unidos han descubierto mejoras en pacientes de coronavirus enfermos de gravedad al ser tratados con plasma de pacientes que se han curado del mismo virus.

Los médicos del hospital de Wuhan trataron a 10 pacientes, severamente infectados, con plasma de personas recuperadas y notaron que el nivel del virus presente en su sangre disminuyó dramáticamente; después de tres días de tratamiento, los pacientes vieron mejoras en su tos, falta de aliento, fiebre y dolor en el pecho, según el reporte publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Xiaoming Yang, del National Engineering Technology Research Center for Combined Vaccines de Wuhan, señaló que, a pesar de ser un tratamiento prometedor contra el virus, debe probarse en un mayor número de pacientes en diferentes lugares del mundo.

El segundo caso de estudio fue liderado por Lei Liu, del Hospital Third People's de Shenzhen. En este hospital usaron el mismo tratamiento con cinco pacientes graves, de los cuales tres fueron capaces de sobrevivir sin los ventiladores a los que estaban conectados después de un proceso de 10 días, de acuerdo con el reporte publicado en el Journal of the American Medical Association.

Respecto al tercer caso, Jason García, ingeniero aeroespacial de 36 años de California, fue diagnosticado con coronavirus el 14 de marzo; después de terminar su tratamiento, García se sintió libre de síntomas y recibió una carta del condado de San Diego el 23 de marzo con permiso para salir de su aislamiento, aunque decidió tomarse otros cinco días "para estar seguro" de no contagiar a su esposa y a su hija de 11 meses. El Hospital de St. Joseph contactó a Jason para pedirle una donación de plasma que sería usada en tres pacientes de gravedad; desde ese día, el paciente de mayor gravedad tratado mediante su plasma mejoró desde entonces.

Este método de tratamiento fue usado por primera vez durante la pandemia de fiebre española de 1918, y está basado en que las personas recuperadas de infecciones virales generan anticuerpos capaces de detectar y destruir el virus, con lo cual se puede potenciar el sistema inmune de pacientes enfermos de gravedad o potenciales para curar o prevenir la infección. Sin embargo, y a pesar de que los descubrimientos sugieren una posible cura, es imposible saber cuál es el beneficio real de este tipo de tratamiento debido al pequeño número de pacientes tratados con éste.

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