Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: NHC
Los huracanes Polo y Odalys avanzan simultáneamente sobre el Pacífico oriental, cada uno con una trayectoria y evolución diferentes, pero con sus circulaciones bajo vigilancia debido a la posibilidad de que lleguen a aproximarse durante los próximos días.
Polo volvió a alcanzar la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, con vientos máximos sostenidos de 260 km/h y rachas de hasta 315 km/h. Su circulación genera lluvias y oleaje elevado sobre distintas zonas del Pacífico mexicano, mientras su trayectoria prevista lo acerca progresivamente a Baja California Sur.
Odalys, por su parte, alcanzó la categoría 4, con vientos máximos sostenidos de 215 km/h y rachas de hasta 260 km/h. Se encuentra aproximadamente a 1,570 kilómetros al oeste-suroeste de Cabo San Lucas, Baja California Sur, y avanza lentamente hacia el nor-noreste a unos 7 km/h.
A diferencia de Polo, Odalys permanece alejado de las costas mexicanas y su trayectoria prevista continúa sobre aguas abiertas. También se espera que comience a debilitarse durante el fin de semana conforme avance sobre aguas más frías.
La presencia simultánea de dos huracanes de gran intensidad plantea una pregunta poco habitual: ¿podrían acercarse lo suficiente como para comenzar a influirse mutuamente o incluso terminar unidos?
Meteorológicamente, una interacción entre dos ciclones tropicales es posible cuando sus centros se aproximan considerablemente. De manera general, puede presentarse cuando están separados por menos de unos 1,400 kilómetros, aunque la distancia no es el único factor: también intervienen la intensidad, el tamaño, la dirección y la velocidad de desplazamiento de ambos sistemas.
Cuando eso ocurre, las circulaciones pueden comenzar a modificar sus movimientos y los ciclones pueden girar alrededor de un centro común.
Este proceso se lo conoce como efecto Fujiwhara, en honor al meteorólogo japonés Sakuhei Fujiwhara, quien estudió el comportamiento de vórtices atmosféricos cercanos.
Si los dos ciclones presentan intensidades similares, pueden orbitar uno alrededor del otro y alterar sus trayectorias. Si existe una diferencia importante de fuerza, el sistema más potente puede ejercer mayor influencia y eventualmente absorber al más débil.
En este caso, uno de los escenarios contemplados es que Polo termine incorporando parte de la circulación o los remanentes de Odalys, especialmente si este último continúa debilitándose sobre aguas más frías.
Por ahora, la posibilidad de un efecto Fujiwhara entre ambos sistemas es baja. Juan Carlos Ayala Villalobos, encargado de previsión meteorológica del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), indicó que las trayectorias previstas tienden a mantener separados a los ciclones.
Polo avanzaría hacia el oeste-noroeste y posteriormente se acercaría a la península de Baja California, mientras Odalys continuaría hacia aguas profundas y perdería intensidad.
El meteorólogo Víctor Cornejo, investigador del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara, también descartó una interacción simétrica entre ambos huracanes. Cornejo aclaró que para que dos tormentas orbiten entre sí de forma simétrica necesitan mantener una fuerza equivalente. En este caso, Odalys se está debilitando paulatinamente al avanzar sobre aguas frías, por lo que el gigantesco huracán Polo terminará probablemente absorbiendo de forma pasiva la energía remanente o los restos de su circulación.