Ciudad de México ,
Carlos Ortíz
Crédito foto: Gustavo Torres (NotiPress/Composición)
Suecia revirtió parte de su apuesta por la educación digital y devolvió protagonismo a libros, cuadernos y bolígrafos en las aulas. La medida busca frenar la caída en comprensión lectora y concentración escolar, pero abrió un debate con empresarios, docentes y expertos que advierten riesgos para la formación digital de los alumnos.
En Nacka, a las afueras de Estocolmo, estudiantes de último año ya cargan otra vez textos impresos y materiales físicos en sus mochilas. Sophie, de 18 años, resumió el cambio con una escena cotidiana: "Ahora vuelvo a casa del colegio con libros y papeles nuevos a menudo". Añadió que una profesora "ha empezado a imprimir todos los textos que usamos durante la clase". Esto mientras una plataforma digital de matemáticas fue reemplazada por clases apoyadas solo en libros de texto.
Con este giro, se contrasta la imagen de Suecia como una de las sociedades más tecnológicas de Europa. Las computadoras portátiles se volvieron comunes en las aulas suecas desde finales de los años 2000. En 2015 alrededor del 80% de los alumnos de institutos municipales financiados por el Estado tenía acceso individual a un dispositivo digital, según los datos del informe.
Desde 2025, las escuelas infantiles dejaron de estar obligadas a usar herramientas digitales y las tabletas ya no se entregan a menores de dos años. Este año también entrará en vigor una prohibición de teléfonos móviles en las escuelas, incluso para fines educativos. Además, escuelas recibieron más de 200 millones de dólares en subvenciones para comprar libros de texto y guías docentes, mientras un nuevo plan de estudios orientado al aprendizaje con libros está previsto para 2028.
Joar Forsell, portavoz de educación del Partido Liberal, defendió la reducción de pantallas con una postura directa: "De hecho, estamos intentando eliminar las pantallas tanto como sea posible". También señaló: "Con edades más altas en el colegio quizá las uses un poco más, pero con edades más bajas, no creo que debamos usar pantallas en absoluto". El gobierno sueco sostiene que las clases sin pantallas crean mejores condiciones para la lectura, la escritura y la concentración.
Este ajuste ocurre después de señales de deterioro en los resultados educativos. Suecia se mantuvo por encima de la media de la OCDE en 2022, pero registró un retroceso en lectura y matemáticas. Casi una cuarta parte, 24%, de los estudiantes de 15 o 16 años no alcanzó un nivel básico de comprensión lectora, de acuerdo con la información. Otro informe de la OCDE publicado en enero de este año señaló que los alumnos suecos se benefician del acceso a herramientas digitales. Aunque también detectó una alta prevalencia de distracciones digitales en el aula.
La respuesta oficial no cerró la discusión. Andreas Schleicher, director de educación de la OCDE, pidió cautela al establecer una relación directa de causa y efecto, mientras la asociación Swedish Edtech Industry alertó que una educación más analógica puede dejar a los alumnos menos preparados para futuros empleos. Jannie Jeppesen, directora ejecutiva del grupo, sostuvo: "Todo el mundo necesita habilidades básicas digitales para entrar en el mercado laboral".
También se mencionó a la inteligencia artificial y a la desigualdad educativa. La profesora Linnéa Stenliden advirtió que los menores de familias con más recursos podrían obtener ventaja si aprenden antes a usar herramientas de IA. En las aulas, la discusión también divide a los estudiantes. Alexios, de 18 años, respaldó limitar la tecnología, mientras Jasmine, de 19, defendió su uso desde primaria: "Centrémonos más en las computadoras. Porque si somos realistas, todo el mundo las está usando".
El giro sueco combina medidas ya activas y otras en preparación: menos pantallas en educación inicial, veto a celulares, compra masiva de libros y un plan de estudios previsto para 2028. Con esas decisiones, Suecia intenta recuperar niveles de lectura sin cerrar la disputa sobre cuánto espacio deben conservar las habilidades digitales en la escuela.