Ciudad de México,
Patricia Manero
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Los sueños podrían estar mucho más organizados de lo que se pensaba. Un estudio publicado en Nature Research utilizó modelos de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés) para analizar miles de reportes de sueños y encontró patrones recurrentes vinculados con el estrés, los rasgos de personalidad y las experiencias cotidianas.
La investigación, retomada por WIRED en Español, sugiere que los sueños no son fragmentos aleatorios generados durante el sueño, sino narrativas influenciadas por la vida de vigilia. Los científicos observaron que las personas con mayor propensión a "vagar por la mente" tienden a presentar sueños con estructuras narrativas más complejas.
Este hallazgo respalda la hipótesis de continuidad propuesta por G. William Domhoff, según la cual los sueños reflejan preocupaciones, emociones y experiencias de la vida diaria. "La IA analiza el lenguaje, no el sueño en sí", explicó Julie Mallon. "Estamos analizando efectivamente una reconstrucción de un sueño, no el evento neurobiológico en bruto".
La investigación también señala que, durante la fase REM, disminuye la actividad del córtex prefrontal —relacionado con la lógica y la toma de decisiones— mientras se activan con mayor intensidad regiones emocionales como la amígdala. Para Samira Cutts, los resultados deben interpretarse con cautela. "Los grandes vagabundos mentales pueden ser más expertos en reconstruir rastros de memoria que en generar sueños más ricos", indicó.
De igual forma, los autores observaron que eventos colectivos, como la pandemia de Covid-19, influyeron en el contenido de los sueños, con un aumento de temas relacionados con confinamiento y restricciones. Según la teoría "Dormir para olvidar, dormir para recordar", difundida por Matthew Walker, el sueño REM ayuda a procesar recuerdos emocionales. Mallon resumió este proceso al señalar que "el sueño REM actúa como una terapia nocturna, disolviendo la carga emocional de los recuerdos y preservando al mismo tiempo la experiencia en sí".
Aunque especialistas advierten que los modelos de IA pueden detectar una coherencia mayor a la que realmente existe, el estudio concluye que el cerebro mantiene una actividad estructurada durante el sueño, procesando emociones, recuerdos y experiencias incluso después de dormir.