Ciudad de México,
Sergio F Cara
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Ali Khamenei, líder supremo de Irán desde 1989 quien murió el 28 de febrero a los 86 años durante ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra el país activó su sucesión. El fallecimiento abre un proceso de sucesión en plena escalada militar y coloca a la Asamblea de Expertos ante una decisión clave para la estabilidad interna.
La Constitución iraní establece que, ante la muerte del líder supremo, un consejo provisional asume funciones hasta que se elija al sucesor. El órgano temporal quedó integrado por el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del poder judicial Gholamhossein Mohseni Ejei y un miembro del Consejo de Guardianes designado por el Consejo de Conveniencia.
Mientras ese consejo gestiona asuntos urgentes, la Asamblea de Expertos —compuesta por 88 clérigos chiítas elegidos cada ocho años— debe seleccionar "lo antes posible" a un nuevo líder supremo. El proceso ocurre en un contexto de confrontación directa con el mundo occidental tras los ataques de Washington contra Irán.
El sistema político iraní exige que el líder supremo sea un clérigo bajo la doctrina del vilayat-e faqih, o tutela del jurista islámico. Esta estructura concentra amplias atribuciones en materia religiosa, política y militar.
Entre los nombres que circulan como posibles sucesores figura Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido líder, clérigo de 56 años sin cargo gubernamental formal. Voces especialistas señalan que una sucesión de padre a hijo podría generar cuestionamientos dentro y fuera del país.
Otro perfil mencionado es el del expresidente Hassan Rouhani, quien impulsó el acuerdo nuclear de 2015 con potencias occidentales. Sin embargo, su candidatura enfrentó obstáculos en 2024, cuando el Consejo de Guardianes lo excluyó de las elecciones a la Asamblea de Expertos.
También aparece Ali Larijani, excomandante de la Guardia Revolucionaria y actual secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Participó en negociaciones recientes con Washington sobre el programa nuclear iraní y es considerado cercano al círculo de poder. De acuerdo con The New York Times, Khamenei habría designado a Larijani como líder de facto durante las protestas de enero de 2026, aunque no existe confirmación oficial sobre un sucesor nombrado en vida. Según CNN, el presidente Donald Trump podría considerar favorito a Larijani como figura con capacidad de garantizar la estabilidad del país.
Las autoridades iraníes también deberán definir reemplazos en otros cargos estratégicos. El 1 de marzo se informó sobre la muerte del ministro de Defensa Aziz Nasirzadeh, del jefe del Estado Mayor Abdolrahim Mousavi y del comandante de la Guardia Revolucionaria Mohammad Pakpour durante los ataques.
Así, la combinación de sucesión política y pérdidas en la cúpula militar coloca al sistema iraní ante un escenario inédito desde 1989, cuando Ali Khamenei asumió el liderazgo tras la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini. La definición del nuevo líder supremo determinará la orientación política y militar del país en un momento de confrontación externa y presión interna. La Asamblea de Expertos mantiene sesiones mientras el consejo provisional administra el gobierno.