Desarrollan biotecnología marina sin residuos tóxicos para producir antioxidantes

 26-01-2026
Patricia Manero
   
Foto: Unsplash

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Un equipo de científicas en la Patagonia argentina desarrolló una tecnología sostenible para obtener antioxidantes marinos sin generar residuos tóxicos. La innovación, impulsada por Tamara Rubilar, investigadora del CONICET y fundadora de Promarine Antioxidants, permite extraer compuestos activos desde erizos de mar sin necesidad de usar solventes contaminantes ni sacrificar animales.

A diferencia de métodos utilizados en otros países, como Rusia, donde se estima que deben sacrificarse 1.400.000 erizos para producir un gramo de equinocroma A, el equipo argentino logró obtener la misma cantidad utilizando apenas mil ejemplares criados en sistemas de recirculación cerrados.

"Nosotros logramos hacer que los erizos almacenen 500 veces más moléculas en sus huevas que en la naturaleza", afirmó Rubilar en entrevista con NotiPress.

Este modelo productivo se basa en acuicultura terrestre, una decisión forzada por restricciones locales en el Golfo Nuevo, declarado Monumento Natural por la UNESCO. "Nosotros no hacemos acuicultura en el mar porque en nuestro golfo no se puede", señaló la investigadora. Además, el cultivo cerrado permite controlar variables críticas para aplicar biotecnología en condiciones estables.

Asimismo, el proceso de extracción se realizó durante dos años con técnicas de green extraction, eliminando completamente el uso de solventes orgánicos. "Trabajamos sobre lo que se llaman técnicas de green extraction y desarrollamos una en que no usamos solventes", detalló Rubilar. Esta metodología evita la generación de residuos peligrosos en una región donde la disposición final de estos compuestos es limitada.

El compromiso con la sostenibilidad se extiende al desarrollo de alimento balanceado para los erizos, formulado con subproductos de la industria pesquera local. Según Rubilar, "usamos como fuente proteica los desechos de la industria pesquera de nuestro local, que es la industria de la pesca del langostino, que acá genera un pasivo ambiental enorme de más o menos 66 mil toneladas anuales".

Los extractos obtenidos contienen equinocroma A, una molécula marina con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, respaldada por estudios clínicos previos en aplicaciones como el tratamiento del glaucoma y afecciones cardiovasculares. Esta sustancia pertenece al grupo de las espinocromas, identificadas como compuestos que, además de neutralizar radicales libres, promueven la producción de glutatión, mejoran la energía celular, fortalecen el sistema inmune y fomentan la regeneración celular.

Promarine Antioxidants destaca que sus suplementos están desarrollados bajo respaldo del CONICET y cuentan con certificaciones de calidad y pruebas médicas, incluyendo formulaciones como Marine Epic, Marine Fusion y Echa Marine. Este enfoque, que combina ciencia, sostenibilidad y salud, ha sido reconocido a nivel internacional. En 2025, Promarine fue seleccionada por el programa Women in Ocean Food, impulsado por Hatch Blue, que destaca proyectos liderados por mujeres en la industria acuícola.

El modelo desarrollado por Promarine busca escalarse a otros territorios y replicarse con especies no comestibles, evitando impactos en la biodiversidad y en mercados gastronómicos. Con esta biotecnología, Rubilar y su equipo colocan a la Patagonia en el mapa global de innovación marina.




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