Ciudad de México ,
Carlos Ortíz
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
Un modelo escolar flexible en el cantón de San Galo permitió a estudiantes de secundaria dormir en promedio 45 minutos más por día y mejorar sus resultados en inglés y matemáticas. Esto según una investigación revisada por pares de la Universidad de Zúrich publicada el 26 de febrero de 2026. El análisis evaluó durante un año los efectos de permitir que los alumnos elijan entre comenzar a las 7:30 o a las 8:30.
La investigación fue desarrollada por Joëlle Albrecht, Reto Huber y Oskar Jenni, de la Universidad de Zúrich y el Hospital Infantil Universitario de Zúrich. El instituto de secundaria de Gossau introdujo el modelo flexible tres años antes del estudio. Desde entonces, los alumnos pueden asistir a módulos antes del inicio oficial de clases, al mediodía o por la tarde, lo cual les permite decidir el horario de entrada.
El estudio comparó dos periodos. Primero encuestó a alumnos con el sistema tradicional que iniciaba a las 7:20 a. m. Un año después repitió la medición bajo el esquema flexible. La muestra incluyó 754 respuestas de estudiantes con edad promedio de 14 años. Los resultados muestran al 95 % optando por comenzar más tarde, en promedio 38 minutos después respecto al modelo anterior. Esta decisión permitió levantarse 40 minutos más tarde cada mañana. Dado que la hora de dormir se mantuvo estable, el tiempo total de sueño aumentó. Durante días lectivos, los estudiantes durmieron una media de 45 minutos adicionales.
El comunicado señala que la mayoría de adolescentes enfrenta un desfase biológico en su reloj interno. Este cambio natural dificulta conciliar el sueño temprano y genera privación crónica del sueño durante la semana escolar. Oskar Jenni afirmó: «Esto es preocupante, ya que la privación crónica del sueño no solo afecta el bienestar, sino que también tiene un impacto medible en la salud mental, el desarrollo físico y la capacidad de aprendizaje».
La autora principal del estudio detalló efectos adicionales observados tras la implementación del nuevo esquema. «Los estudiantes reportaron menos problemas para conciliar el sueño y una mejor calidad de vida relacionada con la salud», indicó Joëlle Albrecht. Además, los resultados objetivos en inglés y matemáticas superaron los registros cantonales previos.
El estudio fue publicado en la revista Journal of Adolescent Health. Concluyendo que la flexibilidad horaria puede ser un enfoque práctico para reducir la privación crónica del sueño. Reto Huber añadió: «Por lo tanto, empezar las clases más tarde por la mañana puede contribuir significativamente a abordar la actual crisis de salud mental entre el alumnado».
El comunicado incorpora datos del Observatorio Suizo de la Salud. En 2022, el 47 % de jóvenes entre 11 y 15 años reportó múltiples quejas psicoafectivas recurrentes o crónicas, entre ellas tristeza, fatiga, ansiedad, irritabilidad y dificultad para conciliar el sueño.
La evidencia documenta que permitir un inicio escolar más tardío bajo un esquema flexible incrementa el tiempo de descanso. Mejorando indicadores de calidad de vida y eleva resultados académicos medibles en estudiantes de secundaria. El análisis incluyó 754 respuestas y comparó dos modelos horarios durante un año en el cantón de San Galo.