Viernes, 01 de mayo de 2026

Onda de calor presiona el sueño en México mientras insomnio afecta a 45% de adultos

El SMN mantiene avisos por calor en gran parte del país; estudios científicos relacionan las noches cálidas con menos sueño y mayor riesgo s

Ciudad de Mexico , 01-05-2026   Carlos Ortíz

Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)

La onda de calor vigente en México agrega presión al descanso nocturno en un país donde más de 45% de los adultos presenta insomnio, apnea o ronquidos, de acuerdo con datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El Servicio Meteorológico Nacional mantiene condiciones de ambiente caluroso a extremadamente caluroso en varias entidades, lo cual coloca al sueño como un tema de salud pública durante la temporada de altas temperaturas.

En México, el pronóstico extendido del SMN para el periodo del 28 al 29 de abril de 2026 reportó una circulación anticiclónica sobre el territorio nacional. Ese fenómeno mantiene la onda de calor en estados como Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Guerrero, Morelos, Ciudad de México, Veracruz, Oaxaca y Chiapas, entre otros.

El calor nocturno afecta el sueño porque el cuerpo necesita reducir su temperatura interna para iniciar y sostener el descanso. Una revisión científica sobre temperatura y sueño publicada en Temperature señala que el descanso suele ocurrir cuando la temperatura ambiental desciende después del atardecer, mientras otros estudios vinculan temperaturas elevadas con peor calidad y menor duración del sueño.

La evidencia disponible para México ya muestra una base de vulnerabilidad. Un artículo del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias en Neumología y Cirugía de Tórax, con datos de ENSANUT MC 2016, documentó que solo uno de cada dos adultos mexicanos duerme entre siete y nueve horas por noche. También señaló que uno de cada cinco adultos tiene sueño no reparador y cansancio o fatiga.

El mismo análisis reportó que un tercio de la población adulta en México tiene dificultades para dormir, y uno de cada cinco las presenta más de tres noches por semana. La privación de sueño, según ese trabajo, afecta a un tercio de la población adulta del país y es más frecuente en hombres que habitan áreas urbanas.

A escala internacional, un estudio publicado en One Earth analizó más de 10 mil millones de registros de sueño obtenidos mediante pulseras de seguimiento. La investigación concluyó que el aumento de la temperatura nocturna reduce el sueño y eleva el riesgo de descanso insuficiente, con efectos más marcados en adultos mayores, mujeres, residentes de países con menores ingresos y personas que viven en climas más cálidos.

El calor durante la noche también tiene implicaciones más amplias para la salud. Un estudio internacional liderado por investigadores del CSIC analizó más de 14 millones de muertes en 178 ciudades de 44 países entre 1990 y 2018. La investigación encontró una asociación específica entre noches calurosas y mortalidad, independiente del calor diurno.

Dominic Royé, investigador en la Misión Biológica de Galicia, explicó en el reporte del CSIC: "El calor nocturno impide la recuperación fisiológica del cuerpo tras el estrés térmico diurno, afecta la calidad del sueño y puede agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias y neurológicas".

Las temperaturas recomendadas para dormir suelen ubicarse por debajo de los niveles registrados durante una ola de calor. Sleep Foundation señala que muchos médicos recomiendan mantener el dormitorio entre 15.6 °C y 20 °C para favorecer el descanso, con una referencia cercana a 18.3 °C. Esa recomendación puede variar según edad, salud, humedad, ventilación y condiciones de vivienda.

Los grupos con mayor riesgo sanitario ante calor extremo incluyen adultos mayores, menores y personas con enfermedades crónicas. La OMS advierte que el calor puede agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes, trastornos mentales y otros padecimientos; el CDC también identifica a las personas de 65 años o más como población más vulnerable a enfermedades relacionadas con calor.

En ese contexto, las recomendaciones incluyen ventilar habitaciones cuando la temperatura exterior baje, reducir fuentes internas de calor antes de dormir, hidratarse durante el día y usar ropa ligera. En viviendas con aire acondicionado, el ajuste térmico debe considerar salud, edad, humedad y consumo eléctrico; en hogares sin enfriamiento mecánico, la prioridad es reducir acumulación de calor y vigilar síntomas como mareo, fatiga intensa o desorientación.

Ante este contexto, Luuna incorporó tecnología Cooling Tech en colchones, almohadas y accesorios para disipar calor durante el descanso. William Kasstan, cofundador y CMO de Zebrands, afirmó: "La tecnología aplicada al descanso permite mantener una temperatura más estable durante la noche, lo que ayuda al cuerpo a completar sus ciclos de sueño de forma adecuada".

La ola de calor reportada por el SMN coincide con un escenario documentado de insomnio, sueño insuficiente y descanso no reparador en México. La evidencia científica disponible vincula las noches cálidas con pérdida de sueño, mayor fragmentación del descanso y riesgos para grupos vulnerables, mientras las soluciones comerciales permanecen como complemento y no sustituyen medidas médicas, ambientales o de salud pública.

Calor  Salud  Sueño 

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