Ese dolor al correr puede indicar una fractura por estrés

 18-06-2026
Martín Olivera
   
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

El dolor que aparece al pisar, correr o caminar puede ser una señal temprana de fractura por estrés. Esta lesión ósea se desarrolla de forma gradual cuando el impacto repetido supera la capacidad natural del hueso para repararse.

NotiPress recibió información exclusiva del Hospital Houston Methodist sobre síntomas, factores de riesgo y tratamiento de estas lesiones. El Dr. Scott Rand, médico de medicina deportiva, explicó que los huesos se reconstruyen y degradan como otros tejidos.

"Los huesos son tejido vivo, igual que la piel, corazón o sistema digestivo", señaló el Dr. Rand. Según el especialista, las fracturas por estrés ocurren cuando el daño acumulado supera la reparación del cuerpo.

Aunque muchas fracturas por estrés no requieren cirugía, su detección temprana puede reducir el tiempo de recuperación. Ignorar molestias persistentes puede convertir una pausa breve en un proceso más prolongado.

Dolor localizado exige atención

El síntoma principal aparece cuando el pie toca el suelo durante la actividad física o el entrenamiento. Al inicio, el dolor puede ser leve y presentarse solo durante el ejercicio o después de correr.

La lesión puede generar hinchazón ligera o sensibilidad en un punto específico del pie, la tibia o la ingle. Si avanza, el dolor puede mantenerse después de la actividad e interferir con la forma de caminar.

El Dr. Rand recomendó suspender la actividad y acudir al médico ante dolor en tres zonas específicas. Esas áreas son detrás de los dedos, la parte frontal de la espinilla y la ingle profunda.

"Si tienes dolor en cualquiera de esas zonas, paras y vas al médico", recomendó el especialista. También indicó que no se debe correr con ese dolor, especialmente ante molestias relacionadas con el cuello femoral.

Los deportes de alto impacto aparecen entre los principales factores asociados con este tipo de lesión. El futbol, correr y basketball, además de aumentos repentinos en kilometraje o intensidad pueden estar entre los involucrados.

También se identifican como factores de riesgo el calzado desgastado, huesos frágiles y una nutrición insuficiente. En mujeres, el desequilibrio hormonal puede elevar el riesgo cuando existe ausencia o irregularidad menstrual.

Diagnóstico y recuperación

El examen físico representa el primer paso para evaluar una posible fractura por estrés. Sin embargo, los estudios de imagen permiten ubicar el punto exacto de la lesión y su gravedad.

Primero suelen utilizarse radiografías, aunque muchas reacciones por estrés no aparecen en esos estudios iniciales. La resonancia magnética es descrita como el estándar de oro para detectar inflamación en la médula ósea.

"La resonancia muestra diferentes grados de reacción por estrés", comentó el Dr. Rand. Esa información ayuda a definir qué tan preocupante es la lesión y qué tratamiento debe aplicarse.

El tratamiento se basa en suspender la actividad de alto impacto que provocó la sobrecarga del hueso. Si la lesión se detecta temprano, el descanso sin impacto puede durar entre cuatro y seis semanas.

Algunas fracturas requieren limitar el apoyo del peso mediante muletas o utilizar una bota ortopédica. En lesiones del cuello femoral, el especialista indicó que podría recomendarse cirugía si la zona es inestable.

El entrenamiento cruzado puede reducir la carga sobre los huesos sin abandonar por completo la actividad física. Rand mencionó actividades de bajo impacto como nadar o andar en bicicleta para mantener la condición física.




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