Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Mayo Clinic News Network
Investigadores de Mayo Clinic identificaron patrones del microbioma intestinal asociados con diferentes tipos de cáncer, un hallazgo que permite acotar qué microorganismos podrían resultar relevantes para comprender cada enfermedad. El estudio, publicado en Cell, analizó muestras de heces de 1,364 pacientes con distintos tipos, estadios y tratamientos de cáncer.
Las muestras fueron recogidas antes de comenzar el tratamiento y comparadas también con las de 287 personas sin cáncer. Tras considerar otras afecciones de salud, el análisis identificó 341 especies bacterianas asociadas con cinco grupos de cáncer.
Los tumores neuroendocrinos mostraron una pérdida generalizada de bacterias intestinales comunes asociadas con la salud. En los cánceres de hígado y vías biliares intrahepáticas aparecieron niveles más elevados de varias bacterias, incluida Enterococcus faecalis, mientras el cáncer de esófago presentó mayor presencia de seis especies, entre ellas bacterias del género Streptococcus. También surgieron asociaciones diferenciadas en leucemia linfoide, mieloma múltiple y cánceres relacionados de células plasmáticas.
"Ahora podemos acotar la búsqueda a aquellos cambios microbianos que son más específicos de cada tipo de cáncer", explicó Ruben Mars, investigador de microbioma y coautor de correspondencia del estudio.Esa especificidad también apareció al observar la edad de diagnóstico. Entre pacientes de 50 años o menos con cáncer colorrectal se detectaron niveles superiores de lactato y mayor presencia de Veillonella parvula, una bacteria que utiliza lactato para crecer. En cáncer de mama de aparición temprana se registraron cambios en 64 especies bacterianas y niveles menores de ácidos biliares primarios.
Los resultados no demuestran que esas diferencias microbianas o metabólicas causen cáncer de aparición temprana. Tampoco se encontraron diferencias comparables relacionadas con la edad entre los pacientes con cáncer cerebral analizados.
El microbioma mostró además asociaciones con la supervivencia en cáncer colorrectal, de hígado y vías biliares intrahepáticas, ovario, próstata y melanoma. En cáncer hepático y de vías biliares, Bifidobacterium longum se asoció con una supervivencia más prolongada, mientras Blautia A massiliensis se relacionó con una supervivencia más corta.
Otra señal surgió entre pacientes tratados con 5-fluorouracilo (5-FU). Quienes posteriormente desarrollaron diarrea presentaban antes del tratamiento niveles más bajos de genes bacterianos capaces de descomponer el fármaco. Buena parte de esa función correspondía a Anaerostipes hadrus. La asociación no apareció entre quienes recibieron carboplatino, lo que apunta a una característica específica del 5-FU.
"El microbioma no es el único factor determinante del cáncer ni de los resultados del tratamiento, pero es un componente infravalorado que tradicionalmente no se ha tenido en cuenta en los enfoques terapéuticos", señaló Purna Kashyap, director del Programa de Microbioma de Mayo Clinic.Los investigadores estudiarán ahora si las señales específicas encontradas desempeñan un papel causal en la enfermedad y buscarán validar en grupos más amplios el potencial del microbioma para anticipar efectos secundarios del tratamiento.