Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) eliminó la advertencia de recuadro negro para todos los tipos de terapia hormonal (TH) utilizados durante la menopausia. Esta medida marca un giro significativo en el enfoque sobre estos tratamientos, que durante más de dos décadas estuvieron asociados a riesgos graves, como coágulos y cáncer. Ahora, se reconoce que iniciar la TH dentro de los 10 años posteriores a la menopausia podría ofrecer beneficios, siempre que se ajuste al perfil médico de cada mujer.
Según la Dra. Julie Gutierrez, ginecóloga del Hospital Houston Methodist, existen dos tipos principales de terapia hormonal: localizada y sistémica. Ambos tienen usos, riesgos y beneficios distintos que deben ser evaluados por un especialista.
La terapia localizada con estrógeno está indicada para tratar síntomas genitourinarios como sequedad vaginal, infecciones recurrentes y vaginitis atrófica. Se administra directamente en la vagina mediante cremas, tabletas o anillos.
"El pH del epitelio vaginal aumenta, lo que eleva el riesgo de infecciones por hongos y vaginosis bacteriana", explicó la Dra. Gutierrez. Añadió también que esta terapia mejora la irrigación sanguínea y reduce molestias como picazón o dolor durante las relaciones sexuales.
El tratamiento localizado tiene un perfil de seguridad alto, incluso en mujeres mayores de 80 años. "No existe un riesgo real con las preparaciones vaginales", afirmó la especialista a NotiPress. Tampoco requiere el uso de progesterona adicional, ya que la absorción sistémica del estrógeno es mínima.
Esta opción no está recomendada para mujeres embarazadas, con cáncer de mama en tratamiento o sangrado vaginal no explicado.
La terapia sistémica administra estrógeno —solo o combinado con progesterona— al torrente sanguíneo. Se utiliza para aliviar sofocos, insomnio, disminución de la libido y otros síntomas de la perimenopausia. Puede presentarse en parches, píldoras, aerosoles o geles.
"Está indicada para mujeres en menopausia temprana o perimenopausia que presentan síntomas clásicos", señaló la doctora. Sin embargo, advirtió que la administración oral puede duplicar o cuadruplicar el riesgo de coágulos. Por su parte, el estrógeno en parches transdérmicos parece no aumentar significativamente este riesgo.
Toda mujer con útero que reciba estrógeno sistémico debe combinarlo con progesterona para prevenir el cáncer uterino. Actualmente se utilizan tipos de progesterona distintos a los usados en el estudio Women’s Health Initiative, lo que podría reducir el riesgo de cáncer de mama.
La elegibilidad para terapia hormonal depende de la edad y del historial médico. "Los riesgos de la terapia hormonal son generalmente menores si se inicia antes de los 60 años o dentro de los 10 años posteriores a la última menstruación", indicó la Dra. Gutierrez.
Antes de recetar TH, los médicos evalúan factores como niveles de colesterol, antecedentes familiares y enfermedades cardiovasculares. "Prestamos mucha atención al perfil de riesgo de cada paciente", agregó la especialista, quien también recomienda exámenes generales de salud femenina.
Existen alternativas no hormonales para quienes no son candidatas a la TH. La doctora destacó que lo más importante es consultar a un ginecólogo con experiencia en menopausia y evitar el uso de hormonas sin supervisión médica.