
Foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
Interrumpir el uso de medicamentos para bajar de peso, como los agonistas del receptor GLP-1, puede revertir varios de sus beneficios y provocar un aumento de peso significativo, señaló a NotiPress la Dra. Laura Choi, especialista en pérdida de peso del Hospital Houston Methodist. Según explicó, los pacientes pueden experimentar desde un regreso del apetito hasta un incremento en los niveles de glucosa.
Estos medicamentos —entre ellos la semaglutida y la tirzepatida— actúan imitando al péptido similar al glucagón tipo 1. Estimulan la producción de insulina, ralentizan el vaciado gástrico y reducen las señales cerebrales de hambre. Al suspenderlos, "los síntomas diabéticos y los niveles altos de azúcar regresan", afirmó la Dra. Choi.
La especialista advirtió que las personas con diabetes o prediabetes pueden experimentar subidas difíciles de controlar en sus niveles de glucosa, lo cual conlleva riesgos como sed excesiva, orina frecuente, fatiga, mareos y náuseas. También aumenta la susceptibilidad a infecciones por hongos en piel o zonas íntimas.
Por otro lado, los efectos secundarios comunes durante el tratamiento, como náuseas, vómitos o estreñimiento, suelen desaparecer al dejar el medicamento. "Todos los efectos secundarios que hayas tenido al tomar estos medicamentos deberían desaparecer una vez que dejes de tomarlos", aseguró la experta.
Sin embargo, los pacientes también suelen reportar un retorno del apetito y los antojos. "Ese temido ‘ruido de comida’ —los pensamientos constantes sobre comida— suele volver", explicó. Esto se debe a los cambios en los neurotransmisores que regulan el hambre en el cerebro. "Lo que impulsa a buscar comida y comer es cómo experimenta el cerebro el hambre", remarcó.
En cuanto al peso, datos disponibles muestran que las personas que suspenden el tratamiento pueden recuperar alrededor del 37% del peso perdido en un año. "Ese 37% es un promedio, lo cual también es una forma optimista de verlo, porque significa que has mantenido el 63% de lo que perdiste", puntualizó Choi.
La velocidad del rebote de peso depende de cada caso. "Cuantos más ciclos de ‘bajo de peso y vuelvo a subir’ hayas tenido, más probable es que tu cuerpo recupere peso más rápido", advirtió. Un estudio citado por la especialista y publicado en BMC Medicine encontró que la ganancia de peso puede comenzar a las ocho semanas de dejar el medicamento.
Sobre el llamado "síndrome de abstinencia", Choi considera que "es más como perder los beneficios". Aun si el paciente mantiene hábitos saludables, el cuerpo tiende a almacenar grasa como mecanismo de protección. "Tu cuerpo ya no funciona igual ahora que perdiste parte de esa grasa", explicó.
Respecto a la duración del tratamiento, la especialista señaló que podrían ser necesarios a largo plazo, similar a medicamentos para la presión o el colesterol. "Estos medicamentos también deberían ayudarte a modificar tu estilo de vida. Aun así, esos cambios por sí solos puede que no sean suficientes para mantenerte en el peso más bajo que lograste".
Finalmente, recomendó consultar siempre con un médico al dejar el tratamiento. "La clave número uno es tener una buena guía clínica, ya sea para empezar, dejar, reducir o en cualquier fase en la que estés", destacó. Una orientación médica adecuada puede prevenir efectos secundarios, rebote de peso o abandono prematuro del tratamiento.
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