Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, habló en la conferencia matutina del 21 de agosto acerca de la reunión que tuvo con el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson. Según comentó, el encuentro se concentró principalmente en migración. Uno de los puntos abordados fue el envío de ciudadanos mexicanos deportados desde territorio estadounidense hacia terceros países antes de su regreso a México.
Durante el encuentro, el Gobierno mexicano defendió el mecanismo bilateral que ya permite recibir a sus connacionales directamente en distintos aeropuertos y por la frontera norte. Ese esquema, sostuvo la funcionaria, hace innecesaria una escala previa fuera del territorio mexicano.
"Si hay un acuerdo, sigamos en ese acuerdo, que no necesitamos que los envíen a un tercer país", declaró.Rodríguez señaló que Estados Unidos ha enviado a mexicanos deportados a Guatemala, Honduras y Costa Rica antes de su regreso al país. México respeta que cada nación defina su política migratoria, señaló la funcionaria, pero rechaza que sus connacionales sean trasladados primero a un tercer país.
"Nosotros manifestamos que respetamos las decisiones que tomen en otros países en política migratoria, pero que no compartimos que nuestros connacionales sean trasladados a un tercer país antes de llegar a México".La discusión ocurre mientras Washington extiende sus deportaciones hacia naciones distintas del país de origen de los migrantes. El esquema de deportación parece ya no guiarse por la nacionalidad de los migrantes expulsados de Estados Unidos, ya que estos son trasladados incluso a países africanos.
El 20 de agosto, Liberia recibió un primer vuelo con 20 personas como parte de un acuerdo que contempla hasta 1,200 deportados durante un año. El esquema puede alcanzar a personas procedentes de distintas regiones, incluidas América del Norte, América del Sur y el Caribe.
Liberia se suma a otros países africanos incorporados a mecanismos similares. República Centroafricana recibió grupos de migrantes a principios de agosto, mientras República Democrática del Congo, Ghana, Sierra Leona, Eswatini, Guinea Ecuatorial, Sudán y Sudán del Sur figuran entre los destinos utilizados.
Organizaciones de derechos humanos y abogados de inmigración han cuestionado estos traslados por las condiciones que pueden enfrentar las personas deportadas. Entre los problemas denunciados están la falta de documentación válida en el país receptor, las barreras lingüísticas, la ausencia de redes de apoyo y las presiones para aceptar posteriormente la repatriación a sus naciones de origen.
La diferencia sobre los terceros países no interrumpe la interlocución migratoria entre ambos gobiernos, afirmó Rodríguez, quien explicó que existen contactos cotidianos entre las autoridades, incluido el trabajo del Instituto Nacional de Migración con sus contrapartes estadounidenses.