El impacto político del COVID-19 en el Triángulo del Norte de Centroamérica

 23-04-2020
Ali Figueroa

 

   

 

El equipo de NotiPress tuvo acceso al Webinar (seminario digital) impartido por José Miguel, director de investigación del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Kimberly Green (LACC), donde se trataron los ejes centrales del impacto político del COVID-19 en Centroamérica.

Ante las repercusiones sociales, económicas y geopolíticas por la pandemia de COVID-19, en el Triángulo del Norte de Centroamérica han aumentado los conflictos de corrupción, instituciones deficientes, acceso a la información, y privación de la libertad; sobretodo en la dictadura de Daniel Ortega, en Nicaragua. Sin embargo, las respuestas de los respectivos gobiernos se encuentran fragmentadas.

Se registra un esfuerzo enorme para controlar a la población y limitar libertades en el Triángulo del Norte, sobretodo en Nicaragua, donde la coordinación del esfuerzo ha sido, mayoritariamente, de carácter político, con abusos de poder y oportunidades para ejercer actos de corrupción; mientras que, en cuanto a lo técnico e instituciones, las respuestas se encuentran en un plano secundario. Dentro del agente administrativo, los actores con mayor visibilidad son las fuerzas de seguridad y los líderes políticos, no los funcionarios de salud; asimismo, las decisiones tomadas no responden a criterios técnicos y científicos.

A diferencia de la respuesta en Nicaragua, Costa Rica y Panamá han mostrado una coordinación donde los actores con mayor visibilidad son los expertos y el sistema de salud. Las decisiones tomadas como respuesta a la pandemia responden a criterios científicos e institucionales, y se utiliza la infraestructura institucional. Asimismo, los apoyos al exterior, esfuerzos por educación, y el manejo de la información, se gestionan de forma excelente según las investigaciones del LACC.

Los tres ámbitos del impacto político en el Triángulo del Norte se analizaron a partir de los siguientes temas: la naturaleza de los regímenes, cuyo enfoque es la manera en la que se ejerce el poder, tendencias autoritarias, papel de la democracia, manejo de las libertades y actores donde se fortalecen políticamente; la relación de los ciudadanos con las instituciones, donde se analiza la reforma de instituciones con base en una retroalimentación de la población, y gobernabilidad y orden social, cuyo enfoque consiste en analizar las figuras que imponen el orden, fuerzas de seguridad del estado, y otros actores.

Con respeto a as repercusiones principales en la naturaleza del régimen político, aumentará la demanda ciudadana hacia el Estado, sobretodo en el ámbito económico; ante ello, los sistemas con instituciones fuertes pueden recuperar la legitimidad que pueden haber perdido en el transcurso de esta crisis por COVID-19, así como por complicaciones sociales, económicas y geopolíticas anteriores. Por su parte, los sistemas con instituciones débiles corren el riesgo de colapsar y exponerse a líderes autoritarios que implementen restricciones de libertades en la población.

En ambos casos se pondrá a prueba el valor de las burocracias estatales y sus respectivos sistemas de salud, lo que repercutirá directamente en la relación de los ciudadanos con las instituciones a través de la confianza y la solución de los problemas de mayor envergadura.

De acuerdo con las valoraciones iniciales de la opinión pública realizadas por CID-Gallup, Costa Rica y Panamá registran el mayor índice de confianza en las políticas públicas de salud para enfrentar la pandemia; mientras que en Nicaragua los resultados apuntan a una desconfianza y oposición general hacia las medidas de su gobierno. A partir de esta información, se prevén repercusiones en la gobernabilidad y orden social; sobretodo con respecto a la actividad delictiva en las pandillas y otros grupos de choque, ya que cuentan con un vínculo directo entre las instituciones y la economía.

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