
Foto: x @RAICYT_Ar
La comunidad científica argentina volvió a las calles para advertir que la reducción sostenida de recursos ya afecta empleos, becas y proyectos de investigación. Investigadores sostienen que esa combinación está provocando una pérdida progresiva de capacidades científicas y tecnológicas construidas durante décadas.
El miércoles 12 de agosto de 2026, científicos, técnicos, becarios y docentes se concentraron frente al Obelisco de Buenos Aires. La jornada también tuvo manifestaciones en otras ciudades y coincidió con un paro universitario de alcance nacional.
Uno de los detonantes fue la baja de 374 becarios posdoctorales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), cuyos contratos terminaron el 31 de julio. La medida se sumó a reclamos por ingresos congelados a la carrera de investigador, falta de nuevas convocatorias y subsidios previamente aprobados sin ejecución.
Por qué los investigadores hablan de un cientificidio
El término cientificidio es utilizado por investigadores y organizaciones del sector para describir una pérdida continuada de recursos humanos, financiamiento e infraestructura científica. No se trata de una categoría jurídica, sino de una expresión empleada durante las protestas para dimensionar el deterioro denunciado.
Quienes participaron en la movilización vinculan ese proceso con la salida de profesionales, reducción de becas, menor incorporación de investigadores y paralización de proyectos. También advierten que recuperar equipos especializados puede requerir años, debido al tiempo necesario para formar científicos y sostener líneas de investigación.
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Los datos difundidos durante el reclamo muestran una fuerte contracción de los recursos destinados al sistema científico argentino. Entre 2023 y 2026, el presupuesto de la función Ciencia y Técnica cayó alrededor de 50% en términos reales, según estimaciones citadas por investigadores.
Actualmente, la inversión en ciencia representa cerca del 0,14% del Producto Bruto Interno, frente al 0,35% registrado anteriormente. Especialistas también reportaron pérdidas salariales superiores al 40% en algunos escalafones del principal organismo público de investigación argentino.
Qué reclamaron frente al Obelisco
Los manifestantes pidieron recuperar financiamiento estable, ejecutar subsidios pendientes y reabrir convocatorias destinadas a proyectos científicos y tecnológicos. También reclamaron continuidad para becas posdoctorales y mecanismos regulares de incorporación a la carrera de investigador.
Entre los reclamos aparecieron cuestionamientos por la situación de organismos relacionados con energía atómica, tecnología industrial, agricultura, actividades espaciales y desarrollo científico. Trabajadores de esas instituciones denunciaron reducción de personal, interrupción de proyectos y dificultades para mantener capacidades técnicas acumuladas durante años.
Investigadores también señalaron que la salida de profesionales hacia otros países podría debilitar áreas que requieren formación especializada y continuidad prolongada. Entre las actividades mencionadas aparecen nanotecnología, ciencias biológicas, medicina, ingeniería, tecnología nuclear, agricultura y desarrollo de herramientas de diagnóstico.
El reclamo recibió además respaldo mediante una carta abierta firmada por más de 20 ganadores del Premio Nobel y otros investigadores. El documento reunió más de 2.500 adhesiones y pidió frenar la pérdida de capacidades científicas, tecnológicas y de innovación dentro del sistema argentino.
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